sábado, 25 de marzo de 2017

En las personas mayores, el tratamiento de una enfermedad ocular podría provocar otra

El riesgo de glaucoma se asoció con 7 o más inyecciones para la degeneración macular


Los medicamentos que preservan la vista en las personas con una enfermedad del ojo llamada degeneración macular podrían aumentar el riesgo de sufrir otra afección ocular, el glaucoma, sugiere un estudio reciente.

Las personas que reciben al menos 7 inyecciones del medicamento bevacizumab (Avastin) cada año para tratar la degeneración macular tienen un riesgo más alto de finalmente necesitar una cirugía para tratar el glaucoma, encontró el estudio canadiense.

Pero los investigadores no sugieren que las personas dejen de lado esos tratamientos para la degeneración macular. Estos medicamentos ayudan a prevenir una causa previamente intratable de ceguera en la vejez, y se deberían seguir usando, indicaron los investigadores. Y, si aparece el glaucoma, hay tratamientos disponibles.

"Aunque pueda haber un riesgo, esto no significa que se debería de dejar de recibir las inyecciones para la degeneración macular", dijo el autor principal del estudio, el Dr. Brennan Eadie, residente de oftalmología en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá.

"Se trata de algo que deberíamos monitorizar, comprendiendo que hay un riesgo real de necesidad de cirugía de glaucoma si la presión se mantiene elevada", dijo Eadie.

El estudio aparece en la edición del 16 de marzo de la revista JAMA Ophthalmology.

El bevacizumab ayuda a tratar la degeneración macular al bloquear una sustancia que promueve el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos, conocida como factor de crecimiento endotelial vascular (FCEV).

El bevacizumab y otros medicamentos anti-FCEV han revolucionado el tratamiento de la degeneración macular "húmeda", según el Dr. Michael Kass, profesor de oftalmología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis.

Aproximadamente una de cada 5 personas con degeneración macular sufre la forma húmeda de la enfermedad. En la degeneración macular húmeda, aparecen vasos sanguíneos nuevos y anómalos en el ojo que provocan una pérdida rápida de la visión, según la Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology).

"A veces pueden crecer vasos sanguíneos donde no se desean", dijo Kass, que escribió un editorial que acompaña al nuevo estudio. "En el ejemplo de la degeneración macular, no se desea que crezcan más vasos sanguíneos debajo de la retina y que luego produzcan fugas de fluidos o de sangre".

Aunque los medicamentos anti-FCEV han revolucionado el tratamiento de la degeneración macular, se han reportado casos aislados de una mayor presión de fluidos en los ojos de pacientes que reciben estas inyecciones, comentaron Eadie y Kass.

"Los médicos especializados en la retina de aquí en Vancouver vieron que la presión de los pacientes aumentaba con el tiempo, a lo largo de varios meses de administrar estas inyecciones a ciertas personas", dijo Eadie.

El glaucoma aparece cuando la presión de los fluidos aumenta tanto dentro del globo ocular que produce daños al nervio óptico. Se pueden usar gotas para los ojos o una cirugía con láser para reducir esta presión, pero en los casos extremos los médicos tienen que realizar una cirugía que permita al ojo drenar el exceso de fluido, explicó Kass.

Para examinar si las inyecciones de medicamentos anti-FCEV aumentan el riesgo de glaucoma, los investigadores revisaron los casos de más de 800 personas que recibieron inyecciones de bevacizumab para tratar la degeneración macular relacionada con la edad entre 2009 y 2013 en Columbia Británica.

El equipo de investigación identificó a 74 personas que terminaron necesitando una cirugía para el glaucoma, y las compararon con 740 "controles" que recibieron inyecciones en los ojos, pero no requirieron una cirugía para el glaucoma.

Los investigadores encontraron que 7 o más inyecciones al año se asociaron un riesgo 2.5 veces más alto de tener que hacer una cirugía para el glaucoma, en comparación con las personas que recibieron 3 o menos tratamientos al año.

No es inusual que los pacientes con degeneración macular reciban al menos 7 inyecciones al año, comentó Kass.

Pero Kass añadió que las inyecciones no parecían aumentar el riesgo general de una persona de desarrollar glaucoma a un nivel muy alto.

"[Los investigadores] observaron un periodo largo de tiempo en una parte entera del oeste de Canadá y aparecieron 74 casos", dijo Kass. "No se trata exactamente de una ocurrencia habitual".

Los medicamentos anti-FCEV permiten a los médicos ralentizar o detener la progresión de lo que era una enfermedad incurable que destruía la vista, y el nuevo estudio "sigue sin cambiar la proporción de beneficios", señaló.

"Estos medicamentos siguen siendo muy beneficiosos para los pacientes con la forma húmeda de la degeneración macular", afirmó Kass.

El estudio no fue diseñado para probar una relación causal. Solamente encontró una asociación entre el tratamiento de la degeneración macular y el desarrollo del glaucoma.

Además, no está claro por qué las inyecciones podrían hacer que aumente la presión dentro del ojo, dijo Kass.

Las repetidas inyecciones podrían causar un trauma e inflamación que provoque el aumento de la presión, o el medicamento podría interferir con los canales naturales que permiten al fluido salir del globo ocular, señaló.

"Creemos que podría estar ocurriendo algo en el sistema de drenaje del ojo", comentó Eadie. "Creo que la mayoría de los estudios se centrarán en eso en los próximos años, para averiguar qué está pasando".

Mientras tanto, se debería monitorizar con regularidad el aumento de la presión ocular en los pacientes que reciban estas inyecciones, especialmente si ya tenían glaucoma antes del tratamiento, dijeron Eadie y Kass.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Los niños empiezan a moverse menos a partir de los 7 años de edad

Los niveles de actividad se reducen igualmente entre los chicos y las chicas, y siguen bajando de forma constante en la adolescencia


Muchos padres han visto a su hijo revoltoso de 5 años volverse en un adolescente sedentario. Pero un nuevo estudio encuentra que la ralentización de la actividad podría empezar mucho antes de la adolescencia.

Las conductas sedentarias empiezan a establecerse poco después de los 7 años de edad, encontraron los investigadores. Y contrariamente a lo que muchos habían pensado, las chicas no son las únicas que empiezan a vivir de forma menos saludable a una edad temprana.

Los investigadores encontraron que "el 100 por ciento" tanto de los chicos como de las chicas en el estudio experimentaron una reducción en la actividad mucho antes de la adolescencia, según un equipo dirigido por John Reilly, de la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, Escocia. Y la reducción no ocurriría "más rápidamente en las chicas adolescentes que en los chicos", añadieron los investigadores.

Para realizar el estudio, se dio seguimiento a la actividad física de unos 400 niños en el Reino Unido a lo largo de 8 años. Los niños llevaban monitores portátiles que registraban sus niveles de actividad durante un periodo de 7 días cuando tenían 7, 9, 12 y 15 años.

Se retiraban los dispositivos solo cuando los jóvenes dormían, se bañaban o nadaban. Sus padres también registraron cuándo los niños los llevaban puestos para asegurarse de la precisión.

En general, todos los investigadores encontraron que los niveles de actividad física entre los niños empezaron a decaer a los 7 años de edad. Las reducciones se mantuvieron durante el estudio, pero no cayeron más drásticamente cuando llegaron a la adolescencia.

La mayoría de los chicos (el 61 por ciento) eran moderadamente activos cuando empezó el estudio, pero este nivel de actividad se redujo gradualmente a lo largo de los 8 años, mostraron los hallazgos.

Con respecto a las chicas, el 62 por ciento presentaron unos niveles de actividad moderados que se redujeron gradualmente a lo largo del estudio, justo igual que en los chicos, según el informe.

Los resultados aparecen en la edición en línea del 13 de marzo de la revista British Journal of Sports Medicine.

El equipo de Reilly apuntó a que los resultados no demuestran una relación de causalidad. Pero los hallazgos podrían ayudar a configurar la política pública sobre cómo ayudar a los jóvenes a seguir siendo activos a medida que crecen, sugirieron los autores en un comunicado de prensa de la revista.

"La investigación y la política de salud pública futuras deberían centrarse en (A) la prevención de la reducción de la actividad física que empieza en la niñez, no en la adolescencia, y (B) proporcionar una mejor comprensión de los determinantes de las trayectorias de la actividad física", concluyeron los investigadores.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Deje de dar antibióticos a los niños con un eczema leve

La afección de la piel mejora igual de bien sin el uso de esos medicamentos


A pesar del uso generalizado, los antibióticos no son un tratamiento efectivo para los casos más leves de eczema, una enfermedad de la piel, en los niños, según un estudio reciente.

Un pediatra que revisó los hallazgos los calificó como "terriblemente importantes" para el tratamiento del eczema.

"Este es un buen ejemplo de una situación habitual en medicina", dijo el Dr. Michael Grosso. "Una intervención particular 'tiene sentido', se vuelve la práctica habitual, y con frecuencia se convierte en la 'atención estándar', y luego se demuestra que es inefectiva cuando la terapia se somete a la investigación científica".

Grosso es catedrático de pediatría en el Hospital de Huntington de Northwell Health en Huntington, Nueva York.

El eczema es una afección inmunológica que afecta tanto a niños como adultos, donde algunas partes de la piel se inflaman, se enrojecen y producen picazón.

El Dr. Craig Osleeb explicó que "los niños con eczema tienen una sobreabundancia de bacterias que normalmente se encuentran en la piel". Osleeb es alergólogo pediátrico en el Hospital de Northern Westchester en Mount Kisco, Nueva York.

"La colonización excesiva de bacterias puede exacerbar los síntomas al provocar una infección y/o desencadenar la inflamación", dijo Osleeb. Por eso "se han usado con frecuencia antibióticos para apaciguar las exacerbaciones del eczema".

Pero Osleeb indicó que el uso excesivo de los antibióticos puede llevar a infecciones peligrosas con "súper gérmenes" resistentes a los medicamentos, y los estudios anteriores nunca han resuelto la cuestión de si los antibióticos ayudan a aliviar las exacerbaciones del eczema.

El nuevo estudio, dirigido por Nick Francis de la Universidad de Cardiff, en Gales, buscaba zanjar ese debate. El estudio contó con 113 niños con un eczema infectado no grave que fueron seleccionados aleatoriamente para unirse a uno de 3 grupos. Los niños recibieron una pastilla de antibióticos más una pomada de placebo; una pastilla de placebo y una pomada antibiótica; o una pastilla de placebo más una pomada de placebo (el grupo de "control").

Después de observar los resultados durante dos semanas, cuatro semanas y luego tres meses, el equipo británico no encontró diferencias significativas entre los 3 grupos en cuanto al alivio de los síntomas del eczema.

Según los investigadores, los hallazgos sugieren que los antibióticos administrados como pastilla o crema no son beneficiosos para los niños con un eczema infectado que no es grave. Los autores del estudio añadieron que dicho uso podría promover la resistencia de los antibióticos o la sensibilización adicional de la piel.

Aun así, el estudio se centró solamente en los niños con una forma más leve de eczema, de modo que los resultados no aplican a los niños con un eczema infectado más grave, señalaron Francis y sus colaboradores.

Osleeb se mostró de acuerdo. Para los niños que combaten contra los brotes de eczema más leves, "las pomadas de corticosteroides por sí solas pueden ser suficiente", dijo, pero "este estudio no elimina el posible papel de los antibióticos en más exacerbaciones de eczema moderadas o graves".

El estudio aparece en la edición del 13 de marzo de la revista Annals of Family Medicine.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Muchas mujeres estadounidenses no tienen acceso a las clínicas de fertilidad

Entre las que estaban en edad de tener hijos, el 29 por ciento no tenían ninguna clínica, y otro 11 por ciento solo tenían una


Casi un 40 por ciento de las mujeres en edad reproductiva en Estados Unidos tienen un acceso limitado o no tienen acceso a las clínicas de fertilidad, según un estudio reciente.

Los tratamientos de fertilidad avanzados (como la fecundación in vitro) solo están disponibles en las clínicas de tecnología de reproducción asistida (TRA), indicaron los autores del estudio.

"La esterilidad es por sí misma un problema difícil de afrontar emocional y económicamente para las parejas", dijo el autor del estudio, el Dr. John Harris, profesor asistente de obstetricia, ginecología y ciencias de la reproducción de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

"En función del lugar geográfico en que estén, muchas parejas que intentan crear una familia podrían tener solo una clínica cerca donde solicitar estos servicios, y muchas mujeres estériles no tienen acceso a estos servicios en un lugar cercano en absoluto, lo que añade una ansiedad adicional a un momento de su vida que ya es estresante", explicó Harris en un comunicado de prensa de la universidad.

Usando datos del gobierno federal, los investigadores determinaron la ubicación de 510 clínicas de TRA en todo el país. Un poco más de 18 millones de mujeres de 20 a 49 años de edad, aproximadamente un 29 por ciento de ese grupo de edad, viven en áreas urbanas sin ninguna clínica de TRA, encontraron los investigadores.

Otros 6.8 millones de mujeres de ese grupo de edad (casi un 11 por ciento) viven en áreas con solamente una clínica de TRA, lo que significa que no pueden elegir a su proveedor del tratamiento de fertilidad.

Se necesitan más investigaciones para responder a preguntas como, por ejemplo, a qué distancias están dispuestos los pacientes a viajar para someterse a tratamientos de fertilidad; cuánto tiempo y dinero están dispuestos a emplear los pacientes por dichos servicios, y cómo interactúan estos factores con otros factores como la raza, el estatus socioeconómico y la edad, dijeron los investigadores.

El estudio aparece en la edición del 14 de marzo de la revista Fertility & Sterility.


Fuente: www.nlm.nih.gov

Un tratamiento intensivo muestra potencial contra la diabetes tipo 2

Hasta un 40 por ciento experimentaron una remisión temporal, encuentra un pequeño estudio


¿Y si en lugar de gestionar la diabetes tipo 2 como una afección crónica, las personas pudieran vencer la enfermedad?

Esa fue la idea subyacente en un pequeño estudio piloto, que sugirió que el tratamiento intensivo con medicamentos orales, insulina, dieta y ejercicio podría acabar con la enfermedad, al menos durante varios meses, en ciertos pacientes.

Hasta un 40 por ciento de los pacientes que fueron tratados experimentaron una remisión completa o parcial durante tres meses, encontró el estudio.

"Ahora somos capaces de posiblemente revertir la diabetes, y eso de verdad motiva a los pacientes para que hagan su mejor esfuerzo en términos de perder peso y asegurarse de que sus niveles de azúcares estén normalizados", aseguró la autora líder, la Dra. Natalia McInnes.

McInnes es profesora asistente de endocrinología y metabolismo en la Universidad de McMaster en Ontario, Canadá.

Pero relativamente pocos participantes seguían en remisión un año más tarde, anotaron expertos en diabetes.

"Las tasas de remisión de la diabetes no parecieron ser significativamente distintas a las 52 semanas entre los grupos de 'control' y de 'intervención', de forma que los efectos no parecen ser sostenidos", señaló la Dra. Christine Lee, del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de EE. UU.

Y el Dr. Philip Kern, profesor de endocrinología en la Universidad de Kentucky, en Lexington, añadió que "si no se sostiene la intervención en el estilo de vida, la enfermedad vuelve".

Los cuerpos de las personas con diabetes tipo 2 no utilizan la insulina de forma adecuada. La insulina es una hormona que ayuda a llevar el azúcar a las células para ser utilizada como combustible. Primero, el cuerpo responde produciendo más insulina, pero al final el cuerpo no puede producir suficiente insulina como para mantenerse al día con la demanda. Eso conduce a unos niveles crecientes de azúcar en la sangre. Con el tiempo, los niveles descontrolados de azúcar en la sangre pueden dañar los nervios, los ojos, los riñones o el corazón, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association).

Se invitó a adultos recién diagnosticados con diabetes tipo 2 a participar en el ensayo. Cada uno se asignó al azar a recibir dos o cuatro meses de tratamiento, o "la atención usual para la diabetes" (el grupo de control).

El ensayo incluyó a 83 personas de 30 a 80 años de edad. Los participantes habían tenido diabetes tipo 2 durante hasta tres años, y gestionaban su diabetes solo con dieta o con uno o dos fármacos. Las personas que ya tomaban insulina se excluyeron del estudio.

El investigador principal, el Dr. Hertzel Gerstein de la Universidad de McMaster, creó la combinación de medicamentos utilizados en el ensayo, dijo McInnes.

Los pacientes recibieron dos medicamentos orales para la diabetes, la metformina (Glucophage, Glumetza, Fortamet) y la acarbosa (Precose), más un tipo de insulina inyectable de acción prolongada llamada insulina glargina (Lantus), basándose en evidencias de que esos medicamentos pueden ralentizar o prevenir la diabetes, explicó Gerstein en un comunicado de prensa de la Sociedad Endocrina (Endocrine Society).

Una vez el experimento comenzó, los dos grupos de intervención dejaron de tomar otros medicamentos para la diabetes e iniciaron el nuevo régimen, según el informe.

Un dietista proveyó un plan de comidas sugerido, animando a los pacientes a prescindir de 500 a 750 calorías al día.

Un kinesiólogo (experto en movimientos corporales) recetó unos programas individuales de ejercicio, con una meta de 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana, en la semana 16 del ensayo. Los pacientes también recibieron podómetros e instrucciones de llegar de forma paulatina a hasta 10,000 pasos al día.

Los miembros del grupo de control recibieron consejos estándar sobre la gestión del azúcar en la sangre, anotaron los autores del estudio.

En cuatro momentos del estudio se administraron análisis de la hemoglobina A1c, que miden los niveles promedio de azúcar en la sangre a lo largo de los dos o tres meses anteriores. Un nivel de A1c por debajo del 5.7 por ciento se considera normal, según la Asociación Americana de la Diabetes.

En el estudio, una remisión completa se definió como una A1c por debajo del 6 por ciento y que no hubiera necesidad de medicamentos para la diabetes. La remisión parcial fue una A1c de menos del 6.5 por ciento sin necesidad de medicamentos para la diabetes.

Tres meses tras la intervención, 11 de 27 personas en el grupo de estudio de 16 semanas experimentaron una remisión completa o parcial de la diabetes, frente a 6 de 28 en el grupo de estudio de cuatro semanas, y cuatro de 28 en el grupo de control, encontraron los investigadores.

No está claro si la remisión de la diabetes se debió a la terapia médica con los fármacos o a la pérdida de peso con la terapia intensiva de estilo de vida, apuntó Lee, director de programa en la división de diabetes, endocrinología y enfermedades metabólicas del NIDDK.

Los autores del estudio no evaluaron el costo de la intervención contra los ahorros potenciales. McInnes sospecha que ahorraría dinero a largo plazo si revierte la enfermedad y previene los gastos relacionados con la atención continua de la diabetes y las complicaciones.

Dijo que se necesitan estudios adicionales para evaluar si es posible lograr unas tasas más altas y prolongadas de remisión con combinaciones similares de terapias.

Kern señaló que el estudio sirve como recordatorio de que las intervenciones del estilo de vida "realmente funcionan" en la diabetes.

El estudio aparece en la edición en línea del 15 de marzo de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Fuente: www.nlm.nih.gov

viernes, 24 de marzo de 2017

Asocian la obesidad en la juventud con unas probabilidades mayores de cáncer de hígado en los hombres

Los depósitos de grasa en el órgano, junto con la diabetes, pueden aumentar el riesgo, afirman los investigadores y los especialistas

Los hombres jóvenes con sobrepeso y obesidad tienen un riesgo más alto de sufrir enfermedades hepáticas graves o cáncer de hígado en un momento posterior de su vida, y los que tienen diabetes presentan un riesgo incluso más alto, advierte un nuevo estudio.

Los esfuerzos por reducir la obesidad "deberían implementarse desde una edad temprana para reducir la carga futura de las enfermedades hepáticas graves para los individuos y la sociedad", afirmaron los investigadores suecos dirigidos por Hannes Hagstrom, del Centro de Enfermedades Digestivas del Hospital Universitario Karolinska, en Estocolmo.

Un especialista en el hígado en Estados Unidos se mostró de acuerdo.

"Esto debería ser una llamada de alerta para los hombres jóvenes para que se tomen su peso en serio y tomen medidas para estar en forma y con suerte prevenir las enfermedades hepáticas, la diabetes y el cáncer de hígado en el futuro", planteó el Dr. David Bernstein, jefe de hepatología en Northwell Health en Manhasset, Nueva York.

Explicó que la obesidad está asociada con el desarrollo de una afección llamada enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), donde la grasa empieza a depositarse en el órgano. A su vez, la EHGNA es "una causa principal de cirrosis y una indicación habitual de trasplante de hígado", dijo Bernstein.

Los vínculos entre la obesidad, la EHGNA y el cáncer de hígado también son "preocupantes", basándose en el informe sueco, dijo.

En el nuevo estudio, el equipo de Hagstrom rastreó los datos de más de 1.2 millones de hombres suecos reclutados en el ejército entre 1969 y 1996. Se les realizó un seguimiento durante más de un año después del reclutamiento hasta finales de 2012.

Durante las décadas de seguimiento, hubo casi 5,300 casos de enfermedad hepática grave, incluyendo 251 casos de cáncer de hígado.

En comparación con los hombres con un peso normal, el riesgo de enfermedad hepática en un momento posterior de su vida fue de casi un 50 por ciento más alto para los que tenían sobrepeso y casi el doble para los que eran obesos cuando eran jóvenes.

El riesgo fue de más del triple para los hombres que eran obesos y acabaron desarrollando diabetes tipo 2, encontró el estudio.

Los hallazgos sugieren que el aumento de las tasas de sobrepeso y de obesidad en todo el mundo (se prevé que aproximadamente mil millones de personas serán obesas en 2030) podría llevar a un aumento de la cantidad de casos de enfermedad hepática grave y de cáncer de hígado en el futuro, afirmaron los investigadores.

Bernstein dijo que los hallazgos "enfatizan la importancia de las intervenciones tempranas para este trastorno a fin de prevenir la cantidad significativa de casos de enfermedad hepática que podrían producirse dentro de décadas".

El Dr. Mitchell Roslin, jefe de cirugía para la obesidad del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, se mostró de acuerdo en que "la infiltración grasa del hígado se está volviendo una causa importante de insuficiencia hepática y está muy relacionada con la resistencia a la insulina y la diabetes".

"Este artículo muestra que estos cambios se originan en la adolescencia y el riesgo de por vida es acumulativo", dijo Roslin. "La solución real es una dieta muy sana y un estilo de vida activo".

El estudio aparece en la edición en línea del 20 de marzo de la revista Gut.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Evite esas feas infecciones fúngicas en las uñas de los dedos de los pies

Sí, de verdad debe usar chancletas en la ducha del gimnasio, aconseja un dermatólogo



Aunque son feas, las infecciones fúngicas en las uñas por lo general son indoloras y con frecuencia se pueden prevenir, afirma un especialista de la piel y de las uñas.

"Las infecciones fúngicas en las uñas son comunes, y tienden a ser un problema de familia debido a una tendencia hereditaria, aunque no todo el mundo es susceptible", señaló en un comunicado de prensa de la Academia Americana de Dermatología (American Academy of Dermatology) el Dr. Joshua Zeichner.

"Dado que las infecciones fúngicas en las uñas son contagiosas, es importante tomar precauciones para reducir el riesgo de contraer una infección", añadió Zeichner, profesor asistente de dermatología en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Entre las señales de que se ha infectado con un hongo se incluyen unas uñas amarillas o marrones. La uña también puede levantarse de la lúnula, partirse o deshacerse.

¿Qué puede hacer para mantener a raya este desagradable problema?

El primer paso es mantener las uñas de los dedos de los pies cortas. Esto ayuda a evitar que se acumulen restos debajo de la uña, y minimiza el riesgo de lesiones de las uñas. Corte toda la uña de forma recta para mantenerla fuerte y evitar las uñas encarnadas, aconsejó Zeichner.

Además, siempre use un calzado que le encaje bien. Las puntas de los zapatos no deben tocar sus uñas. También es buena idea alternar los zapatos cada día para que puedan airearse antes de usarlos de nuevo.

El calzado transpirable es el mejor, porque los hongos prosperan en áreas cálidas y húmedas, como unos zapatos calientes y sudorosos. Use sandalias siempre que pueda. Si tiene que usar calcetines, elija calcetines que drenen la humedad de su piel, dijo Zeichner.

Aplique aerosol o polvo antifúngico en sus zapatos y calcetines antes de usarlos para controlar el sudor, que puede llevar a infecciones fúngicas. Hacerlo es particularmente importante cuando hace calor o antes del ejercicio, anotó.

No ande descalzo en lugares públicos, como piscinas y vestidores. Zeichner recomienda usar calzado para la ducha o chancletas para protegerse de los hongos en el suelo, que pueden provocar pie de atleta, tiña y otras afecciones de la piel.

Nunca use el calzado de otra persona ni comparta cortaúñas ni limas. Si va a un salón de uñas, asegúrese de que el personal limpie las herramientas y desinfecte completamente los baños de pies antes de cada uso, o utilice su propio baño de pies. Si el salón no parece limpio, vaya a otro, enfatizó Zeichner.

Fuente: www.nlm.nih.gov