viernes, 24 de marzo de 2017

Las personas con antecedentes familiares de cáncer de colon deben hacerse antes las pruebas de detección

Si sus familiares han tenido ese cáncer, hable con el médico


Si tiene antecedentes familiares de cánceres de colon o rectales, probablemente deba comenzar a hacerse las pruebas de detección para esas afecciones antes de cumplir los 50 años, aconseja un experto en cáncer.

Las personas con un familiar cercano que ha tenido cáncer de colon o rectal presentan un riesgo más alto de también ser diagnosticadas con esos cánceres, advirtió el Dr. Walter Koltun, jefe de cirugía de colon y recto en el Centro Médico Hershey de Penn State Health, en un comunicado de prensa de la universidad.

"Una porción significativa de la población tiene esos factores de riesgo", dijo Koltun. "Y su riesgo aumenta de forma significativa dependiendo de quién ha sido afectado".

Si más de un pariente cercano ha tenido cáncer de colon o rectal, el riesgo de desarrollar ese tipo de cáncer es 12 veces más alto, añadió.

Las personas que son diagnosticadas con cánceres de colon o rectales a una edad más temprana son más propensas a portar un rasgo genético que podría aumentar su riesgo de la enfermedad. Los médicos siguen trabajando para identificar los factores genéticos exactos que desencadenan a esas enfermedades, anotó Koltun.

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de cánceres de colon o rectales incluyen:
Los antecedentes familiares de cáncer de mama, cáncer de ovario o cáncer de endometrio.
Someterse a radiación para el cáncer de próstata.
Sufrir de enfermedad intestinal inflamatoria o colitis.
Tener pólipos de colon.
Los antecedentes familiares de pólipos de colon.

Los cánceres de colon y rectales por lo general se consideran como enfermedades que afectan a las personas mayores. Un estudio reciente realizado por la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society) revela un aumento sorprendente en las tasas de esas formas de cáncer entre los adultos jóvenes y de mediana edad, apuntó Koltun.

"Debe hablar con el médico, cuanto antes mejor", recomendó Koltun.

Los factores genéticos y ambientales pueden tener un rol en el desarrollo del cáncer. Pero Koltun advirtió que evaluar los antecedentes familiares de cánceres de colon y rectales y someterse a pruebas de detección de rutina para esas enfermedades, basándose en los factores de riesgo conocidos y las directrices actuales, es importante.

Fuente: www.nlm.nih.gov

¿Bebidas energéticas + alcohol = más lesiones?

Añadir el impulso de la cafeína al alcohol podría resultar en un coctel peligroso



Mezclar las bebidas energéticas ricas en cafeína y el alcohol podría ser una receta para tener problemas. Eso dice un nuevo estudio que afirma que el popular dúo fiestero aumenta las probabilidades de que alguien salga lesionado.

Investigadores de Canadá analizaron los resultados de 13 estudios anteriores. La mayoría reportaron una tasa más alta de lesiones cuando el alcohol se emparejó con una bebida energética como Red Bull o Monster Energy en comparación con beber solo alcohol, señalaron.

"La investigación actual en general respalda una relación entre consumir alcohol mezclado con bebidas energéticas y un mayor riesgo de lesión", señaló la autora líder del estudio, Audra Roemer, estudiante de postgrado en la Universidad de Victoria, en Columbia Británica.

Además de las caídas, los accidentes de coche y cosas por el estilo, los investigadores observaron la conducta suicida y la violencia. Según los resultados del estudio, Roemer dijo que el riesgo de lesión (intencional o accidental) podría ser varias veces más alto para las personas que beben la combinación.

"Los efectos estimulantes de la cafeína en las bebidas energéticas pueden funcionar enmascarando los efectos sedantes del alcohol, aunque las bebidas energéticas no reducen los efectos perjudiciales del alcohol en el cuerpo y el cerebro", advirtió Roemer.

"Esto podría resultar en que las personas subestimen su nivel de intoxicación", añadió.

La mezcla de alcohol y bebidas ricas en cafeína se hizo popular hace unos 10 años, dijo Cecile Marczinski, que estudia el consumo de alcohol, y es profesora de psicología en la Universidad del Norte de Kentucky.

"Es una bebida de jóvenes", comentó Marczinski, que no participó en el estudio. Con frecuencia está disponible en bares y restaurantes, por ejemplo una mezcla de vodka y Red Bull o Monster Energy, añadió.

"Se consideran como bebidas de fiesta. Por lo general alguien no se queda en casa mezclando bebidas energéticas y alcohol", dijo.

Las bebidas empacadas de cafeína y alcohol en esencia están prohibidas en Estados Unidos y Canadá. Pero los componentes se pueden comprar por separado "y mezclarlos uno mismo en un vaso", señaló Marczinski.

Esto no siempre da buenos resultados. Las visitas al departamento de emergencias que involucraban bebidas energéticas casi se duplicaron entre 2007 y 2011, y alrededor de un 15 por ciento de esas visitas se relacionaban con el uso combinado de alcohol y bebidas energéticas, dijeron los autores del estudio en las notas de respaldo.

Roemer comentó que un estimado de un 25 por ciento de los estudiantes universitarios en Canadá consumen las bebidas combinadas. Sus aficionados afirman que les gusta el sabor y que aprecian el subidón que obtienen de los niveles altos de cafeína en las bebidas energéticas, dijo.

También les gusta poder permanecer despiertos más tiempo para alargar la fiesta, según Roemer. Algunos sienten que pueden beber más alcohol sin sentirse borrachos, añadió.

Pero Marczinski dijo que su equipo encontró que aunque quizá la gente se sienta más alerta cuando combina alcohol y cafeína, esa percepción no encaja con la realidad.

Los fabricantes de Red Bull dicen que una lata de 8 onzas (unos 237 centilitros) contiene unos 80 miligramos de cafeína, que es similar al contenido de una taza de café.

De los 13 estudios revisados por Roemer y su coautor, el profesor de la Universidad de Victoria Tim Stockwell, todos menos cinco eran de Estados Unidos. Todos examinaron los vínculos entre las bebidas alcohólicas con cafeína y las lesiones, la conducción poco segura y los accidentes de vehículos de motor, o los pensamientos suicidas.

Los estudios usaron una variedad de métodos para examinar el tema, y observaron a varios grupos de personas, como los estudiantes universitarios de EE. UU. y canadiense, los estudiantes de último año de secundaria, y trabajadores manuales en Taiwán.

Diez de los estudios vincularon una tasa más altas de lesiones con el consumo del dúo de alcohol/bebida energética, en comparación con beber solo alcohol. Pero no está claro con qué frecuencia ocurren esas lesiones. Y los estudios en realidad no prueban que las bebidas combinadas sean responsables de los contratiempos. Otros factores podrían provocar el riesgo adicional.

Entre los tres estudios que no detectaron un vínculo entre ambas cosas, un trabajo australiano halló que los que solo bebían alcohol eran más propensos a resultar lesionados que los que añadían bebidas energéticas al alcohol.

También hubo indicios entre los estudios de que los que bebían las bebidas combinadas eran más propensos a tomar riesgos y a buscar sensaciones, una explicación posible de un mayor riesgo de lesión.

Para evitar los peligros potenciales, Marczinski sugiere que las personas no beban alcohol y bebidas energéticas al mismo tiempo.

El estudio aparece en la edición de marzo de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Los tratamientos para el cáncer de próstata tienen efectos secundarios variados

Incluso la 'vigilancia activa' podría conllevar riesgos, como la ansiedad


Los efectos a largo plazo de los distintos tratamientos para el cáncer de próstata varían, y conocerlos podría ayudar a los hombres a decidir cuál es el correcto para ellos.

Esa es la conclusión de dos estudios recientes publicados el 21 de marzo en la revista Journal of the American Medical Association.

Ambos siguieron a hombres que tuvieron un cáncer de próstata en etapa temprana tratado con métodos "modernos", que incluyeron las técnicas quirúrgicas y de radiación más recientes. Y ambos encontraron que los efectos secundarios a veces persistían hasta incluso tres años.

Pero los puntos específicos variaban.

Muchos hombres se sometieron a una cirugía para extirpar la próstata. En general, tendían a tener unos declives más grandes en su función sexual, frente a los hombres que eligieron radiación o "vigilancia activa".

También tenían más tendencia a la incontinencia urinaria.

Por otro lado, los hombres tratados con radiación normalmente tuvieron más problemas con la función intestinal. Si además recibieron terapia hormonal, también estaban en riesgo de síntomas relacionados con las hormonas, como sofocos y agrandamiento del pecho.

La buena noticia es que los problemas con la radiación se limitaban sobre todo el primer año después del tratamiento, dijo el Dr. Daniel Barocas, investigador líder de uno de los estudios.

No resultó sorprendente que ambos estudios encontraran que los hombres que optaron por la cirugía o la radiación tuvieran más síntomas a largo plazo que los que eligieron la vigilancia activa.

En ese método, los hombres posponen el tratamiento y eligen que su cáncer se monitorice mediante análisis sanguíneos y biopsias de forma periódica.

La vigilancia activa es una opción para el cáncer de próstata porque la enfermedad con frecuencia crece lentamente y podría no avanzar nunca hasta el punto de ser una amenaza para la vida de un hombre.

Pero eso no significa necesariamente que la vigilancia activa sea la mejor opción para cualquier hombre dado, dijo Barocas, profesor asociado de cirugía urológica en la Universidad de Vanderbilt, en Nashville.

Mucho depende de si el cáncer es "de bajo riesgo" o no, explicó. Los cánceres de próstata de riesgo bajo tienen características que los distinguen como menos agresivos.

"Si se está en ese grupo de riesgo bajo, la vigilancia activa podría ser la mejor opción, para evitar los efectos secundarios del tratamiento", planteó Barocas.

Pero a los hombres con tumores de próstata más agresivos por lo general se les aconseja el tratamiento para mejorar su supervivencia a largo plazo.

Barocas aseguró que en esos pacientes "está bastante claro que el tratamiento es mejor que no tratar".

El Dr. Freddie Hamdy es profesor de cirugía en la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

En general, dijo, la investigación sugiere que cuando los hombres con un cáncer de próstata de riesgo bajo se eligen de forma cuidadosa para la vigilancia activa tienen unas tasas de muerte por la enfermedad "muy bajas".

En algunos hombres, la vigilancia activa podría provocar ansiedad, dijo Hamdy, autor de un editorial publicado con los estudios.

Pero, añadió, su propia investigación ha encontrado que los hombres en la vigilancia activa no tienen unas tasas más altas de ansiedad o depresión que los pacientes de cáncer de próstata que eligen un tratamiento inmediato.

"Lo más probable es que la ansiedad generada en muchos de esos pacientes se relacione con el diagnóstico de cáncer, y el hecho de que tienen que vivir con sus consecuencias independientemente del tratamiento que reciban", dijo Hamdy.

En su estudio, Barocas y sus colaboradores siguieron a 2,550 hombres diagnosticados con cáncer de próstata entre 2011 y 2012. Todos tenían tumores limitados a la próstata. Casi el 60 por ciento se sometió a cirugía, otro 23.5 por ciento recibió radiación externa, y un 17 por ciento eligió vigilancia activa.

Tres años después, los hombres que se sometieron a un cirugía tenían las calificaciones más bajas en la función sexual, frente a los otros dos grupos. También tenían más problemas con la incontinencia urinaria. Un 14 por ciento dijeron que tenían un "problema moderado o grande" con los escapes de orina, frente a entre un 5 y un 6 por ciento de los hombres en los otros grupos.

Por otro lado, la radiación conllevaba el riesgo más alto de problemas de los intestinos y efectos secundarios hormonales. Pero habían desaparecido en el tercer año.

El segundo estudio, con más de 1,100 hombres con cáncer en etapa temprana, tuvo hallazgos similares.

La cirugía conllevaba riesgos más altos de disfunción sexual y pérdida de orina. Por ejemplo, de los hombres con una función sexual normal antes de la cirugía, un 57 por ciento reportaron una función "mala" dos años después, encontraron los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte.

Una vez más, la radiación externa provocó más problemas intestinales a corto plazo. El estudio también incluyó a hombres que se sometieron a braquiterapia, un tipo de radiación interna en que se implantan "semillas" radioactivas en la próstata. Esos hombres tuvieron más problemas de obstrucción e irritación del tracto urinario.

¿Qué puede hacer un hombre con esta información? Según Barocas, los pacientes pueden hablar con el médico sobre el tipo de efectos secundarios que podrían ocurrir con cada tratamiento, y entonces decidir con cuáles pueden vivir.

"Si, por ejemplo, ya se tiene una función sexual mala (como muchos de los pacientes de nuestro estudio) ese efecto secundario quizá no signifique mucho para uno", comentó Barocas.

Para un hombre con un cáncer de próstata de bajo riesgo, el riesgo de cualquier efecto secundario del tratamiento quizá no sea "aceptable", señaló.

Hamdy planteó otra cuestión: aunque la cirugía asistida por robot se ha convertido en el método preferido, tiene los mismos tipos de efectos secundarios que la cirugía abierta tradicional siempre ha tenido.

Fuente: www.nlm.nih.gov

jueves, 23 de marzo de 2017

Un planeta más caliente podría significar más diabetes

Un estudio encontró un vínculo entre los aumentos de temperatura y un número mayor de casos de enfermedad del azúcar en la sangre


Los efectos del cambio climático son de largo alcance, pero una nueva investigación sugiere un vínculo sorprendente con el calentamiento de la Tierra: más casos de diabetes tipo 2.

Por cada aumento de 1 grado Celsius (1.8 grados Fahrenheit) en la temperatura ambiental, los investigadores calcularon que habría un aumento de más de 100,000 nuevos casos de diabetes tipo 2 solo en Estados Unidos.

¿Por qué?

Los autores del estudio explicaron que durante los periodos fríos (al menos unos pocos días fríos seguidos) la grasa marrón se activa. La grasa marrón es distinta de la grasa blanca. Cuando se activa, lleva a una mejora en la sensibilidad del cuerpo a la insulina, una hormona que ayuda a guiar al azúcar desde los alimentos a las células para convertirse en energía.

"La función del tejido graso marrón es quemar grasa para generar calor, lo que es importante para evitar una reducción de la temperatura corporal al exponerse al frío", explicó la investigadora principal, Lisanne Blauw, estudiante de doctorado en el Centro Médico de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos.

"Por tanto, planteamos la hipótesis de que la grasa marrón juega un papel en el mecanismo subyacente de la asociación entre la temperatura exterior y la diabetes: en los climas más cálidos, la grasa marrón está menos activada, lo que causalmente podría llevar a la resistencia a la insulina y la diabetes", dijo.

Antes de que empiece a hacer las maletas para ir a lugares más fríos, es importante indicar que este estudio no puede demostrar una relación de causalidad directa entre unas temperaturas más cálidas y el desarrollo de la diabetes tipo 2.

Aun así, Blauw dijo que "basándonos en nuestra 'hipótesis de la grasa marrón', creemos que al menos parte de la asociación puede explicarse causalmente por la actividad de la grasa marrón".

La prevalencia de la diabetes tipo 2 está aumentando rápidamente en todo el mundo. En 2015, aproximadamente 415 millones de personas en todo el mundo tenían la enfermedad, dijeron los investigadores. En 2040, se anticipa que esa cifra llegue a los 642 millones.

En las personas con prediabetes y diabetes tipo 2, el cuerpo no usa la insulina de forma adecuada. Se dice que estas personas son resistentes a la insulina. En las personas con prediabetes, el cuerpo puede mantenerse al día con la demanda de producir más insulina. Pero, al final, el cuerpo no puede mantener el ritmo y no produce la suficiente insulina para evitar que los niveles de azúcar aumenten. Aquí es cuando se desarrolla la diabetes tipo 2.

Un estudio reciente reportó que las personas con diabetes tipo 2 que se expusieron a un frío moderado durante 10 días mostraron una mejora en la resistencia a la insulina, lo que significa que están usando la insulina con una mayor eficiencia. Esto podría haber ocurrido debido a un aumento en la actividad de la grasa marrón. Investigaciones anteriores mostraron que la grasa marrón está más activa en invierno, cuando las temperaturas son más frías, indicaron los autores del estudio.

Para realizar el nuevo estudio, los investigadores usaron la información de los adultos de 50 estados de EE. UU., junto con Guam, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de EE. UU. Los datos cubrían desde 1996 hasta 2009.

Las personas indicaron a los investigadores si un médico les había diagnosticado alguna vez la diabetes tipo 1 o tipo 2. Aproximadamente el 91 por ciento de la diabetes de los países con ingresos altos es del tipo 2.

El equipo de estudio también observó los datos de la Organización Mundial de la Salud sobre los niveles de azúcar en la sangre en ayunas y las tasas de obesidad en 190 países.

"En este estudio, mostramos que un aumento de la temperatura exterior está relacionado con un aumento de nuevos casos de diabetes en EE. UU.", afirmó Blauw.

Aunque los investigadores no tenían información sobre los diagnósticos de diabetes en todo el mundo, vieron señales de que las personas tenían más resistencia a la insulina en las áreas más cálidas.

"Las personas deben saber que el calentamiento global podría tener implicaciones graves para nuestra salud, ya que, tal y como mostramos en este estudio, un número mayor de personas desarrollan la diabetes en los años en que la temperatura exterior es más alta", indicó Blauw.

Pero no todo el mundo está preparado para hacer sonar la alarma todavía.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de Diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York, comentó que "se trata de un artículo interesante, y de un concepto que supone un desafío".

Pero Zonszein explicó que "la diabetes es una enfermedad muy compleja y es poco probable que se reduzca a un factor, como puede ser la [grasa] marrón".

Además, la base de datos que usaron los investigadores se basaba en casos autorreportados de diabetes, que pueden sobrestimar o subestimar las tasas de diabetes, indicó.

El papel de la grasa marrón en las personas sigue sin estar claro, dijo Zonszein. Los seres humanos no parecen tener mucha, aunque es muy habitual en los roedores.

El estudio aparece en la edición en línea del 20 de marzo de la revista BMJ Open Diabetes Research & Care.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Las inyecciones de esteroides no ofrecen alivio a largo plazo para el dolor lumbar

La analgesia que busca reducir la inflamación de los discos no dura


El dolor lumbar crónico afecta a millones de estadounidenses. Muchos prueban las inyecciones de esteroides para aliviar la incomodidad, pero los investigadores dicen ahora que ese remedio solo ofrece un alivio a corto plazo.

En el estudio, los investigadores franceses se enfocaron en 135 pacientes con dolor de espalda aparentemente causado por inflamación entre los discos y los huesos (vértebras) de la columna vertebral inferior.

Los investigadores encontraron que una sola inyección de esteroides aliviaba el dolor durante un mes. Pero después de eso, la efectividad se reducía. Un año tras el tratamiento, no se observó virtualmente ninguna diferencia entre los pacientes que recibieron la inyección y los que no.

"Nuestros resultados no respaldan el uso general de una inyección de glucocorticoides para aliviar los síntomas a largo plazo en esta afección", apuntó la investigadora líder, la Dra. Christelle Nguyen.

Los hallazgos son coherentes con estudios anteriores, dijo Nguyen, profesora asistente de medicina física y rehabilitación en la Universidad de París Descartes.

Nguyen dijo que ella y sus colaboradores habían esperado que dirigirse a la inflamación discal local con un esteroide antiinflamatorio aliviaría el dolor a largo plazo.

Para evaluar su teoría, eligieron a pacientes con dolor lumbar crónico y señales de inflamación discal en una IRM. En promedio, los participantes habían sufrido de dolor de espalda durante seis años. Se asignó a la mitad a una sola inyección de esteroides, y la otra mitad no recibió una inyección.

Los pacientes evaluaron la gravedad del dolor antes de la inyección, y de nuevo uno, tres, seis y doce meses tras el tratamiento.

Un mes después del tratamiento, un 55 por ciento de los que recibieron la inyección de esteroides experimentaron menos dolor lumbar, frente a un 33 por ciento de los que no fueron tratados.

"Pero los grupos no difirieron respecto a los resultados evaluados 12 meses tras la inyección", dijo Nguyen.

Por ejemplo, los pacientes que recibieron una inyección de esteroides y los que no terminaron en circunstancias similares, con la misma incidencia de inflamación discal, calidad de vida más baja, más ansiedad y depresión y uso continuado de analgésicos no narcóticos, señaló.

En general, la mayoría de pacientes encontraron las inyecciones de esteroides tolerables, y aceptarían recibir una segunda inyección si fuera necesario, dijo Nguyen. "No tuvimos problemas específicos de seguridad ni encontramos casos de infección, destrucción o calcificación del disco 12 meses tras la inyección", añadió.

Los resultados aparecen en la edición de 20 de marzo de la revista Annals of Internal Medicine.

El Dr. Byron Schneider, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, anotó que el color de espalda tiene muchas causas distintas.

En el estudio, los pacientes sufrían de dolor de espalda crónico, apuntó. "Los pacientes con [dolor] lumbar crónico probablemente tienen más de una causa de dolor, lo que podría ser el motivo de que los buenos resultados que encontraron un mes después no estaban presentes un año más tarde", dijo Schneider, profesor asistente de medicina física y rehabilitación.

Los resultados del estudio no significan que las inyecciones de esteroides se deban evitar del todo, anotó.

Los pacientes con un episodio repentino de dolor de espalda, llamado dolor agudo, probablemente no necesiten una inyección de esteroides, dijo.

"Pero si no mejoran tras uno o dos meses como se esperaría, en ese momento sería razonable hablar sobre las ventajas y las desventajas de una inyección de esteroides", dijo Schneider, coautor de un editorial que acompañó al estudio en la revista.

El dolor de espalda crónico (a largo plazo) es una situación distinta, comentó. Tratar el dolor de espalda crónico significa tratar el dolor en sí, y también usar terapia cognitivo conductual y "psicología del dolor" para ayudar a los pacientes a afrontar el dolor, dijo.

"Para el dolor crónico, los médicos deben abordar los motivos musculoesqueléticos que provocan el dolor, y también otros motivos por los cuales los pacientes podrían estar experimentando dolor", enfatizó Schneider.

Según el editorial, el distrés psicológico, el miedo al dolor e incluso los niveles educativos bajos pueden afectar a los niveles de dolor.

Fuente: www.nlm.nih.gov

Con frecuencia, un accidente grave es una llamada de atención para los conductores adolescentes

Van menos rápido y conducen de forma menos agresiva tras un accidente, encuentra la monitorización


Independientemente de la frecuencia con que se pida a los adolescentes que conduzcan de forma segura, algunos quizá no hagan caso a esa advertencia hasta que sufran un accidente, sugiere una nueva investigación.

El estudio incluyó a 254 adolescentes de 16 y 17 años de edad que participaron en un estudio sobre la conducción. Sus coches se equiparon con cámaras y un dispositivo para medir la aceleración, y los investigadores analizaron sus hábitos de conducción.

Encontraron que entre los adolescentes involucrados en un accidente grave (que se definió con un evento que "se pudiera reportar a la policía" y que provocara un daño mayor, la apertura del airbag, una lesión o un vuelco) hubo un cambio inmediato en los hábitos de conducción.

La aceleración rápida, una señal de una conducción riesgosa, se redujo en un 34 por ciento, mostraron los hallazgos.

Tras unos dos meses, los casos de aceleración rápida tendían a volver a aumentar, pero se mantuvieron en niveles por debajo a los anteriores al accidente, según el estudio, que aparece en una edición reciente de la revista Psychological Science.

Los hallazgos sugieren que sufrir un accidente grave podría hacer que los adolecentes conduzcan de forma más segura, dijeron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la revista.

"Los accidentes no son algo bueno, y todo conductor debe hacer todo lo posible por evitar tener uno. Pero nuestra investigación descubrió un aspecto positivo de lo que por lo demás es un evento negativo", dijo el investigador líder, Fearghal O'Brien, profesor en la Universidad Nacional de Irlanda, que llevó a cabo el estudio cuando era becario postdoctoral en los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU.

"Nuestros datos mostraron que los eventos de aceleración elevada, que incluyen doblar y parar con rapidez y otras maniobras agresivas, eran más altos entre los que luego tuvieron un accidente, en comparación con los que no. Pero esas tasas se redujeron durante al menos dos meses tras un accidente, lo que indica una conducta de conducción más segura", reportó O'Brien.

La mejora comenzó en un plazo de unos días, anotó. "Los hallazgos sugieren que los conductores jóvenes aprenden de la retroalimentación de un accidente", añadió.

Se necesita más investigación para averiguar cuánto duran los cambios y para desarrollar "formas más seguras de lograr que [los adolescentes] corrijan sus conductas riesgosas de conducción", planteó.

Fuente: www.nlm.nih.gov

El riesgo de lesión puede aumentar cuando los niños juegan un solo deporte

Los menores de 12 años no deben especializarse en ninguna actividad en particular, plantean unos investigadores


Enfocarse demasiado en jugar un deporte favorito probablemente no sea una buena idea para los niños menores de 12 años, informan unos investigadores.

Esto se debe a que especializarse en un solo deporte parece aumentar el riesgo de lesión del niño, afirman los investigadores.

"Los deportistas jóvenes deben participar en un deporte competitivo por temporada, y descansar al menos tres meses (no consecutivos) de las competencias al año", apuntó el líder del estudio, el Dr. Neeru Jayanthi, médico en Emory Sports Medicine y profesor asociado de ortopedia y medicina familiar en la Universidad de Emory, en Atlanta.

En el estudio, el equipo de Jayanthi evaluó el riesgo de lesiones relacionadas con el deporte en casi 1,200 deportistas jóvenes. Tras seguir sus calendarios de entrenamiento a lo largo de tres años, los investigadores encontraron que casi un 40 por ciento de los deportistas sufrieron una lesión durante el periodo del estudio.

Los hallazgos también mostraron que los deportistas lesionados comenzaron a especializarse en un deporte a una edad promedio más baja que los 12 años. Además, casi dos tercios de los deportistas que practicaban deportes altamente especializados sufrieron una lesión repetida.

Los deportistas que no sufrieron lesiones comenzaron a enfocarse en un deporte cuando tenían 12 años o más de edad, en promedio, según el informe.

"Aunque es distinto en cada deporte, determinar una edad posible para la especialización, además de otros factores del entrenamiento, podría ayudar a orientar a los deportistas jóvenes sobre la reducción del riesgo", dijo Jayanthi en un comunicado de prensa de la Emory.

Los deportistas jóvenes que sufrieron lesiones relacionadas con el deporte durante el periodo del estudio tendían a jugar más deportes que se practicaban durante todo el año, jugaban más deportes organizados cada semana, y estaban más especializados en deportes específicos que los que no sufrieron lesiones, encontraron los investigadores.

Los autores del estudio aconsejan a los deportistas jóvenes que jueguen a más de un deporte. Además, dijeron, los niños más pequeños no deben entrenar más horas que su edad cada semana.

El estudio aparece en la edición en línea del 16 de marzo de la revista British Journal of Sports Medicine. Los hallazgos también fueron presentados el jueves en la Conferencia Mundial sobre la Prevención de Lesiones y Enfermedades en el Deporte del Comité Olímpico, en Mónaco.

Fuente: www.nlm.nih.gov