viernes, 21 de agosto de 2015

Un medicamento para la diabetes podría ayudar a algunos pacientes a perder peso

Los investigadores indicaron que la dosis más alta usada en un estudio no está aprobada para el tratamiento de la enfermedad del azúcar en la sangre



Unas dosis altas de un medicamento para la diabetes, la liraglutida, parecen ayudar a los pacientes con diabetes tipo 2 a perder peso, según sugiere un nuevo estudio.

En un ensayo financiado por el fabricante del medicamento, Novo Nordisk, las personas que tomaron 3 miligramos (mg) de liraglutida diariamente durante 56 semanas perdieron un promedio de un 6 por ciento de su peso corporal (14 libras [6.3 kilogramos]).

Según el Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de la Diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU ha aprobado una dosis de 3 mg de liraglutida solamente para el tratamiento de la pérdida de peso. La dosis más alta se vende con la marca Saxenda. Una dosis más baja de liraglutida (hasta 1.8 mg al día) está aprobada para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y se vende con la marca Victoza.

"Este es el primer estudio diseñado específicamente para investigar la eficacia de la liraglutida para la gestión del peso en pacientes con diabetes tipo 2 con una dosis de 3 mg, y, sin que resultara sorprendente, vieron que era efectiva y que se toleró para la pérdida de peso", dijo Zonszein, que no participó en el ensayo.

"Necesitamos estos estudios, ya que como profesionales clínicos tenemos un gran problema para intentar usar dosis más altas de liraglutida en los pacientes obesos que tienen diabetes. Esperemos que la FDA cambie esas restricciones arbitrarias", añadió.

En el estudio, a 846 pacientes con sobrepeso u obesos con diabetes se les asignó aleatoriamente a tomar 1.8 mg o 3 mg de liraglutida o un placebo diariamente. Los que tomaron 1.8 mg perdieron un promedio de casi un 5 por ciento de su peso corporal (11 libras [5 kg]), y los pacientes que tomaron un placebo perdieron un promedio de un 2 por ciento de su peso corporal (casi 5 libras [2.2 kg]), reportaron los investigadores.

Según el estudio, publicado el 18 de agosto en la revista Journal of the American Medical Association, un 54 por ciento de los que recibieron la dosis de 3 mg perdieron al menos un 5 por ciento de su peso corporal, en comparación con un poco más del 40 por ciento para los que tomaron la dosis de 1.8 mg y un poco más del 21 por ciento para los que tomaron el placebo.

Además, un poco más del 25 por ciento de los que tomaron la dosis más alta de liraglutida perdieron al menos del 10 por ciento de su peso corporal, frente al 16 por ciento de los tomaron la dosis de 1.8 mg y cerca del 7 por ciento de los que tomaron un placebo. Los pacientes también siguieron una dieta con calorías reducidas y aumentaron su nivel de actividad física, indicaron los investigadores.

"Ahora tenemos evidencias que respaldan el uso de la dosis de 3 mg para la pérdida de peso en los pacientes con diabetes tipo 2", dijo la investigadora principal, la Dra. Melanie Davies, profesora de medicina de la diabetes en la Universidad de Leicester, en el Reino Unido.

En las personas con diabetes, la dosis de 3 mg de liraglutida ayudó a los pacientes a alcanzar una pérdida de peso significativa clínicamente y más del 50 por ciento de los pacientes pudieron perder más del 5 por ciento de su peso, dijo. "Además, la dosis más alta de [liraglutida] proporcionó una reducción adicional del azúcar en la sangre en comparación con la dosis actual permitida para tratar a los pacientes con diabetes", añadió.

Zonszein indicó que dado que la dosis más alta de liraglutida no está aprobada para tratar la diabetes, las compañías de seguro no cubrirán los costos del medicamento cuando se recete a las personas con diabetes.

"Podemos recetar hasta 1.8 mg para la diabetes, que es la dosis más alta, pero las compañías de seguro no aprobarán la dosis de 3 mg para la diabetes", dijo.

La liraglutida es cara, añadió Zonszein, y la dosis de 3 mg pueden costar entre 800 y 1,000 dólares al mes. El seguro cubre el costo solamente cuando esa dosis se receta para la pérdida de peso.

Zonszein no ve ningún problema en usar una dosis más alta para controlar el azúcar en la sangre además de ayudar a los pacientes a perder peso. La liraglutida es parte de un tratamiento con medicamentos para controlar el nivel de azúcar en la sangre que incluye metformina y otros medicamentos, explicó.

Para hacer que las compañías de seguro cubran la dosis más alta para un paciente con diabetes, Zonszein dijo que tiene que usar un rodeo. "Cuando llamamos a una compañía de seguros para su aprobación, no les decimos que el paciente tiene diabetes, sino que es obeso", comentó.

El calor abrasador y la humedad alta amenazan la salud

Para empezar, beba bastante líquidos fríos y evite el sol del mediodía



En gran parte del este de Estados Unidos hará un tiempo caluroso y húmedo la primera mitad de esta semana, poniendo a millones de personas en riesgo de problemas de salud relacionados con el calor.

Desde Washington, D.C. hasta Filadelfia, Nueva York y Boston, las temperaturas alcanzarán más de 90 ºF (más de 32.2 ºC), inusualmente calurosas para un verano tan avanzado.

El calor y la humedad extremos también abarcan a Canadá: se anticipa que Toronto alcance un máximo de 90 ºF el lunes, con un índice de calor de 104 ºF (40 ºC) si se incluye a la humedad en la ecuación.

Hace días que el calor ha batido récords en gran parte del oeste de Estados Unidos. Phoenix alcanzó un máximo de 115 ºF (46 ºC) el sábado, un nuevo récord para un 15 de agosto. Y Santa Cruz, California, superó los 101 ºF (38.33 ºC) el sábado, superando el máximo anterior para un 15 de agosto en 13 ºF (7.22 ºC).

Aunque esas temperaturas y niveles de humedad altos pueden ser un grave peligro para la salud, hay varias cosas que usted puede hacer para protegerse a sí mismo y a los demás, afirmó el Dr. Robert Glatter, médico de emergencias del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

"Es esencial beber bastantes líquidos frescos, y estar fuera del sol en la parte media del día (de 10 a.m. a 2 p.m.), cuando el sol tiene típicamente más fuerza", dijo Glatter en un comunicado de prensa del hospital.

Intente permanecer bajo techo en un lugar con aire acondicionado. Si no tiene aire acondicionado y no puede ir a un lugar que lo tenga, vaporice agua en su piel y use un ventilador para enfriarse. Intente evitar los esfuerzos.

Vigile a los mayores y a los niños, porque están en un riesgo más alto de enfermedades relacionadas con el calor, advirtió Glatter.

Cuando salga afuera, use ropa de colores claros y que no le quede ajustada, y un sombrero de ala ancha. Úntese filtro solar, y vuelva a untárselo cada dos horas mientras esté al sol.

"Nunca deje a un niño en un coche aparcado en verano. Cuando afuera se está a 90 ºF (32.22 ºC), la temperatura puede superar los 150 ºF (65.6 ºC) en el coche en apenas 15 a 20 minutos. Incluso si hace 70 ºF (21 ºC) al aire libre, la temperatura puede llegar a más de 100 ºF (más de 38 ºC) en menos de 30 minutos. Las ventanas del coche atrapan al calor, casi como en un efecto invernadero", señaló Glatter.

Si planifica hacer ejercicio en el calor, incluso durante menos de una hora, beba agua fresca antes de comenzar, además de después del ejercicio.

"Con menos de una hora de ejercicio, generalmente no es necesario recuperar sal ni beber bebidas deportivas. Pero el índice de calor y la humedad son factores importantes para elegir el líquido ideal", dijo Glatter.

Si planifica hacer ejercicio en el calor y la humedad durante más de una hora, es importante consumir una bebida deportiva, además del agua, para recuperar la sal perdida mediante el sudor, aconsejó Glatter. "Unos panecillos salados también son una buena alternativa a una bebida deportiva, si lo prefiere", añadió.

"Los calambres por el calor y el agotamiento por calor son las enfermedades relacionadas con el calor más comunes. Las náuseas, el mareo y los calambres musculares son lo más común con esta afección. La piel podría estar fría y húmeda, con una sudoración copiosa. Algunas personas podrían necesitar fluidos intravenosos para ayudar a reducir los síntomas. Un espacio con aire acondicionado también es esencial para ayudar a las personas a enfriar sus cuerpos de forma más efectiva", planteó Glatter.

La insolación es una emergencia médica grave, advirtió Glatter. "Los pacientes podrían desarrollar temperaturas de hasta 106 a 108 (ºF) [de 41 a 42 ºC], con confusión y desorientación, y una pérdida de la capacidad de producir sudor para enfriar el cuerpo. La piel por lo general está roja, caliente y seca. Un baño con hielo y los ventiladores con rocío para enfriar pueden ayudar a reducir la temperatura central", explicó.

Glatter dijo que los medicamentos típicos, como el ibuprofeno y el acetaminofén, no son útiles con esas temperaturas tan elevadas, y "de hecho podrían resultar nocivos".


La FDA aprueba el primer tratamiento para el trastorno del deseo sexual

Addyi aprobado para tratar a mujeres premenopáusicas


La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA por sus siglas en inglés) aprobó hoy el medicamento Addyi (flibanserina) para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo generalizado (TDSH) adquirido en mujeres premenopáusicas. Antes de la aprobación de Addyi, no había tratamientos aprobados por la FDA para los trastornos del deseo sexual en hombres y mujeres.

“La aprobación de hoy brinda a las mujeres consternadas por su bajo deseo sexual una posibilidad de tratamiento aprobado”, afirmó la doctora Janet Woodcock, M.D. directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos (CDER, por sus siglas en inglés) de la FDA. “La FDA se esfuerza por proteger y promover la salud de las mujeres, y estamos comprometidos en apoyar el desarrollo de tratamientos seguros y eficaces para la disfunción sexual femenina”.

El TDSH se caracteriza por un bajo deseo sexual que causa una angustia o dificultades interpersonales considerables y no se debe a una enfermedad médica o psiquiátrica coexistente, problemas dentro de la relación ni a los efectos de un medicamento u otro fármaco. El TDSH se adquiere cuando se desarrolla en un paciente que antes no tenía problemas de deseo sexual. El TDSH es generalizado cuando se presenta independientemente del tipo de actividad sexual, de situación o de pareja.

“Debido a una posible interacción grave con el alcohol, el tratamiento con Addyi solo estará disponible a través de profesionales sanitarios certificados y farmacias certificadas”, continuó la Dra. Woodcock. “Los pacientes y los médicos prescriptores deben comprender totalmente los riesgos asociados con el uso de Addyi antes de considerar el tratamiento”.

Este medicamento puede causar una grave baja presión arterial (hipotensión) y lipotimia (síncope). Estos riesgos aumentan y son más graves cuando los pacientes beben alcohol o toman Addyi con determinados medicamentos (conocidos como inhibidores CYP3A4 moderados o fuertes) que interfieren con la descomposición de Addyi en el organismo. Debido a la interacción con el alcohol, el uso de alcohol está contraindicado mientras se toma Addyi. Los profesionales sanitarios deben evaluar la probabilidad de que el paciente se abstenga de forma fiable de consumir alcohol antes de recetarle Addyi.

Addyi se aprueba con una estrategia de evaluación y mitigación de riesgos (REMS en inglés), la cual comprende elementos para asegurar su uso seguro (ETASU en inglés). La FDA requiere esta REMS por el mayor riesgo de hipotensión grave y síncope a causa de la interacción entre Addyi y el alcohol. La REMS exige que los médicos prescriptores estén certificados con el programa REMS registrándose y completando una capacitación. Los médicos prescriptores certificados deben recomendar a los pacientes usar un Formulario de Acuerdo Paciente-Proveedor sobre el mayor riesgo de hipotensión grave y síncope y sobre la importancia de no beber alcohol durante el tratamiento con Addyi. Además, las farmacias deben estar certificadas por el programa REMS registrándose y completando una capacitación. Las farmacias certificadas solo deben despachar Addyi a pacientes que tengan una receta de un médico prescriptor certificado. Asimismo, los farmacéuticos deben aconsejar a los pacientes antes de despachar el medicamento que no beban alcohol durante el tratamiento con Addyi.

Addyi también se aprueba con un recuadro de advertencia para destacar los riesgos de hipotensión grave y síncope en pacientes que beben alcohol durante el tratamiento con este medicamento, en aquellos que también usan inhibidores CYP3A4 moderados o fuertes y en aquellos que presentan insuficiencia hepática. Addyi está contraindicado en estos pacientes. A su vez, la FDA exige a la compañía propietaria de Addyi realizar tres estudios bien diseñados en mujeres con el fin de comprender mejor los riesgos graves conocidos de la interacción entre Addyi y el alcohol.

Addyi es un agonista receptor 1 A de serotonina y un antagonista receptor 2A de serotonina, pero se desconoce el mecanismo por el cual mejora el deseo sexual y la angustia relacionada con él. Addyi se toma una vez al día. Se administra al acostarse para ayudar a disminuir el riesgo de eventos adversos debido a una posible hipotensión, síncope y depresión del sistema nervioso central (como la soñolencia y la sedación). Los pacientes deben suspender el tratamiento después de ocho semanas si no presentan una mejoría en el deseo sexual y la angustia asociada con él.

La eficacia de la dosis de 100 mg de Addyi a la hora de acostarse fue evaluada en tres ensayos controlados con placebo, doble ciego, aleatorizados, de 24 semanas, en 2,400 mujeres premenopáusicas con TDSH generalizado adquirido. La edad promedio de las participantes del ensayo fue de 36 años, con una duración promedio de TDSH de aproximadamente cinco años. En estos ensayos, las mujeres contaron la cantidad de eventos sexuales satisfactorios, reportaron deseo sexual en las cuatro semanas anteriores (calificado en una escala de 1.2 a 6.0) y reportaron angustia relacionada con el bajo deseo sexual (en una escala de 0 a 4). En promedio, el tratamiento con Addyi aumentó la cantidad de eventos sexuales satisfactorios de 0.5 a 1 evento más por mes a diferencia del el placebo, hubo un incrementó en el puntaje de deseo sexual de 0.3 a 0.4 a diferencia del placebo y una disminución en el puntaje de angustia relacionada con el deseo sexual de 0.3 a 0.4 a diferencia del placebo. Análisis adicionales exploraron si las mejorías con Addyi eran significativas para los pacientes, teniendo en cuenta los efectos del tratamiento visto entre esos pacientes que reportaron una mejoría significativa o una gran mejoría en general. En los tres ensayos, alrededor de un 10 por ciento más de pacientes tratados con Addyi que los pacientes tratados con placebo reportaron mejorías significativas en los eventos sexuales satisfactorios, el deseo sexual o la angustia. No se ha demostrado que Addyi mejore el rendimiento sexual.

Se ha administrado la dosis de 100 mg de Addyi al acostarse en unas 3,000 mujeres premenopáusicas, en general, saludables, con TDSH generalizado adquirido en ensayos clínicos, de las cuales unas 1,700 recibieron el tratamiento durante al menos seis meses y 850 recibieron tratamiento durante al menos un año.

Las reacciones adversas más comunes asociadas con el uso de Addyi son mareos, somnolencia (soñolencia), náuseas, fatiga, insomnio y sequedad de boca.

La FDA ha reconocido por algún tiempo los desafíos involucrados en el desarrollo de tratamientos para la disfunción sexual femenina. La FDA organizó una reunión pública sobre el Desarrollo de Medicamentos Orientados al Paciente y un taller científico sobre la disfunción sexual femenina el 27 y 28 de octubre de 2014, a fin de solicitar perspectivas directamente de pacientes acerca de su enfermedad y el efecto que esta tiene en su vida diaria y para tratar los desafíos científicos relacionados con el desarrollo de medicamentos para tratar estos trastornos. La FDA continúa fomentando el desarrollo de medicamentos en esta área.

Se recomienda a los consumidores y profesionales sanitarios a reportar reacciones adversas del uso de Addyi al Programa para Reportar Eventos Adversos MedWatch de la FDA en www.fda.gov/MedWatch o llamando al 1-800-FDA-1088.

Addyi es comercializado por Sprout Pharmaceuticals, con base en Raleigh, Carolina del Norte.

La FDA, una dependencia del Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, protege la salud pública asegurando la protección, eficacia y seguridad de los medicamentos tanto veterinarios como para los seres humanos, las vacunas y otros productos biológicos destinados al uso en seres humanos, así como de los dispositivos médicos. La dependencia también es responsable de la protección y seguridad de nuestro suministro nacional de alimentos, los cosméticos, los suplementos dietéticos, los productos que emiten radiación electrónica, así como de la regulación de los productos de tabaco.

Fuente: www.fda.gov

Las dificultades familiares podrían afectar al desarrollo cerebral de los chicos

Un estudio nota síntomas de salud mental y una reducción en el volumen de la materia gris



Los problemas familiares a principios de la vida podrían aumentar el riesgo de un chico de depresión y ansiedad, lo que también se vincula a alteraciones en la estructura cerebral a finales de la adolescencia y principios de la veintena, sugiere un estudio reciente.

Pero los hallazgos tienen un lado positivo, dijo un investigador.

"Las experiencias de principios de la vida tienen un efecto en el cerebro", dijo el Dr. Jeffrey Borenstein, presidente de la Brain & Behavior Research Foundation, en la ciudad de Nueva York. Pero "lo más interesante y emocionante de este estudio es que, igual que el trauma puede tener un efecto negativo sobre el cerebro, las experiencias positivas (incluyendo la terapia y otras intervenciones) pueden tener un efecto positivo sobre el cerebro joven, y en última instancia afectar al nivel de funcionamiento del individuo", aseguró. Borenstein no participó en la nueva investigación.

El estudio británico fue dirigido por Edward Barker, del Colegio del Rey de Londres, e incluyó a casi 500 hombres jóvenes de 18 a 21 años de edad. Las madres de los jóvenes proveyeron a los investigadores información sobre las dificultades familiares experimentadas por sus hijos entre el nacimiento y los 6 años de edad.

Aunque el estudio no pudo probar causalidad, los chicos que enfrentaron problemas familiares en esos años tempranos eran más propensos a tener depresión y ansiedad a los 7, 10 y 13 años de edad, apuntaron los investigadores. También eran más propensos a tener un volumen más bajo de una forma de tejido conocida como "materia gris" en el cerebro cuando llegaban a los 18 a 21 años.

"El hallazgo de que las experiencias infantiles pueden afectar al cerebro resalta a la niñez temprana no solo como un periodo de vulnerabilidad, sino también como un periodo de oportunidad", escribió el equipo de Barker.

Se mostraron de acuerdo con Borenstein, y dijeron que "las intervenciones contra la adversidad podrían ayudar" a prevenir los problemas de salud mental y/o los cambios neurológicos en los adultos jóvenes.

El Dr. Matthew Lorber, director en funciones de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, dijo que el estudio es "importante, porque enfatiza la necesidad de intervenciones tempranas para los niños que crecen en ambientes con mucho estrés".

Pero, añadió que "el estudio es limitado porque solo observó a varones, y se debe repetir en las chicas, para comparar".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 17 de agosto de la revista JAMA Pediatrics.


jueves, 20 de agosto de 2015

¿Puede el café reducir el riesgo de que el cáncer de colon vuelva?

Un estudio halló una asociación, pero no probó causalidad




Los pacientes de cáncer de colon que beben con regularidad café con cafeína podrían estar reduciendo su riesgo de recurrencia del tumor y de morir de la enfermedad, sugiere una investigación reciente.

Pero los investigadores añadieron que es demasiado pronto para decir a los pacientes que beban café para reducir su riesgo de que el cáncer vuelva.

El estudio encontró que las personas con cáncer de colon avanzado (en etapa III) que bebían cuatro o más tazas de café con cafeína cada día tenían un 52 por ciento menos de probabilidades de recurrencia de la enfermedad o de morir de cáncer que las que se abstenían del café. Incluso las personas que bebían un poco menos (de dos a tres tazas) al día con regularidad parecieron obtener algunos de los mismos beneficios, pero en menor grado.

"Ya hay abundantes evidencias de que la dieta y el estilo de vida pueden tener un gran impacto positivo en términos de reducir el riesgo de contraer cáncer de colon", explicó el autor líder del estudio, el Dr. Charles Fuchs, director del Centro de Cáncer Gastrointestinal del Instituto Oncológico Dana-Farber, en Boston. "Ahora encontramos que el café con cafeína parece mejorar de forma independiente el resultado de los pacientes de cáncer de colon", dijo.

Pero es importante anotar que este estudio solo se diseñó para encontrar una asociación entre el consumo de café y un riesgo más bajo de recurrencia del cáncer de colon o de muerte por esa enfermedad. No se diseñó para probar una relación causal.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición en línea del 17 de agosto de la revista Journal of Clinical Oncology.

Para explorar el impacto del café sobre el cáncer de colon, el equipo de investigación se enfocó en unas 950 personas con cáncer de colon en etapa III. Todas completaron cuestionarios sobre la nutrición mientras se sometían a quimioterapia postquirúrgica en algún momento entre 1999 y 2001.

La información sobre la dieta se recolectó una vez más seis meses tras completar la quimioterapia.

A los voluntarios del estudio se les preguntó sobre más de 130 alimentos y bebidas distintos. Dichos artículos incluían el café con cafeína, el café descafeinado y el té no herbal (con cafeína). Se dio seguimiento a las tasas de recurrencia del cáncer y de mortalidad de los pacientes durante un promedio de poco más de siete años.

329 personas volvieron a tener cáncer, mayormente en un plazo de cinco años tras el tratamiento inicial, encontró el estudio. De ellas, 288 murieron de su enfermedad. 36 personas adicionales que no tuvieron un diagnóstico de recurrencia del cáncer también murieron durante el periodo de seguimiento del estudio.

Los investigadores encontraron que beber dos tazas de café con cafeína al día se asociaba con una reducción del riesgo de recurrencia del cáncer y de muerte por cáncer de colon. Esa protección fue incluso mayor entre los que consumían tres o cuatro tazas de café al día. Los hallazgos se sostuvieron incluso tras tomar en cuenta otros alimentos que podrían tener un impacto sobre la progresión de la enfermedad, como las bebidas azucaradas y los carbohidratos.

Pero consumir té no herbal, café descafeinado o una sola taza de café al día no se vinculó con ningún efecto protector, encontraron los investigadores.

¿Es la cafeína una panacea?

"En primer lugar, demasiados pocos pacientes bebían café descafeinado o té no herbal para afirmar de verdad cuál podría ser su impacto específico", reconoció Fuchs. "Y también es verdad que el café tiene muchos componentes además de la cafeína que podrían posiblemente ser relevantes para el cáncer de colon", añadió.

"Pero creo que sería razonable concluir que podría ser la cafeína del café lo que afecta a la vía del cáncer de colon", dijo Fuchs. "Pero por ahora no podemos afirmarlo con certeza. Debemos confirmar estos hallazgos en otras poblaciones de pacientes".

Pero Fuchs dijo que no exhortaría a tomar café a pacientes que aún no lo hagan.

"Si los pacientes ya beben café de forma regular, sin duda les diría que lo siguieran haciendo", aseguró. "Pero hay que estudiar esto más. Mientras tanto, hay muchas opciones de un estilo de vida saludable que pueden ayudar, incluyendo evitar la obesidad, evitar una dieta rica en carbohidratos y evitar las bebidas azucaradas, por decir solo unas cuantas".

El Dr. Andrew Chan, profesor asociado del departamento de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, y profesor asociado del departamento de gastroenterología del Hospital General de Massachusetts, en Boston, se hizo eco de ese consejo.

"Creo que hasta cierto punto recomendar a los pacientes que comiencen a beber café sería prematuro", dijo Chan.

"Sí, es un estudio hecho con cuidado que sugiere que el café sin duda no es nocivo, y que tiene cierto valor para los pacientes. Pero no estoy seguro de que el beneficio aparente del café todavía tenga la suficiente claridad como para ameritar alguna recomendación clínica. Eso ameritará investigación adicional para establecer una causalidad directa", añadió Chan.


Descuidar la salud en la adolescencia podría conducir a unos problemas más grandes en la adultez

Se reportan más casos de depresión y una peor salud a los 30


Casi uno de cada cinco adolescentes tiene unas necesidades específicas de atención sanitaria que no están siendo satisfechas, y esto podría prepararlos para una peor salud física y mental en la adultez, plantea un estudio reciente.

"Investigaciones anteriores han mostrado que la falta de atención médica en ese grupo de edad se asocia con una mala salud y más conductas de riesgo con el tiempo. Pero no se sabía si esos malos resultados de salud persistían en la adultez", dijo el autor líder, el Dr. Douglas Hargreaves, pediatra e investigador sobre servicios sanitarios del Colegio Universitario de Londres, en Inglaterra, y en el Hospital Pediátrico de Boston.

El informe aparece en la edición en línea del 17 de agosto de la revista Pediatrics.

Los investigadores analizaron datos de 14,800 participantes de un estudio a largo plazo en Estados Unidos sobre la salud de los adolescentes y los adultos. Los adolescentes respondieron a preguntas por primera vez en 1994 y 1995, cuando tenían una edad promedio de 16 años. Entonces respondieron a otro cuestionario en 2008 cuando tenían unos 30 años de edad.

En el cuestionario de la adolescencia, el 19 por ciento reportaron algún tipo de necesidad de atención sanitaria que no recibía un tratamiento.

"Los adolescentes tienen la misma amplia variedad de necesidades de salud que otros grupos de edad", señaló Hargreaves. Incluyen infecciones agudas, problemas piel o de dolor de cabeza, y otras afecciones a largo plazo como el asma, la diabetes o la epilepsia. Las necesidades de los adolescentes también incluyen problemas de salud mental y de atención preventiva, como las inmunizaciones y la prevención de la obesidad.

"Algunos problemas de salud son particularmente comunes en la adolescencia", comentó Hargreaves. "Por ejemplo, la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental con frecuencia comienzan en la adolescencia y en la adultez temprana, pero muchos jóvenes experimentan grandes retrasos a la hora de obtener la ayuda que necesitan".

Los investigadores se enfocaron en cinco áreas de problemas de salud cuando los adolescentes alcanzaron la adultez: tener una mala salud en general, las dificultades con las actividades diarias, tomarse licencias adicionales en el trabajo o la escuela, los síntomas de depresión y los pensamientos suicidas.

Los que tenían necesidades de salud no satisfechas en la adolescencia eran más propensos a experimentar todas esas experiencias negativas en la adultez, excepto tomar licencias adicionales en el trabajo.

"Las actitudes sobre la salud y la atención sanitaria con frecuencia se establecen en la adolescencia y en la primera adultez", dijo Hargreaves. "Nuestro estudio encontró que los individuos que no consolidaron el hábito de acceder a la atención sanitaria de la forma adecuada en la adolescencia seguían sin acceder a la atención que necesitaban en la adultez".

Los adultos cuyos problemas de salud en la adolescencia no fueron abordados tenían unas probabilidades un 52 por ciento más altas de tener dificultades para realizar las actividades diarias, como mover muebles, ir a jugar a los bolos, o caminar una distancia corta, en comparación con los otros participantes del estudio.

Los adultos con necesidades no satisfechas en la adolescencia también tenían un 27 por ciento más de probabilidades de tener una salud regular o mala, un 36 por ciento más de probabilidades de presentar síntomas de depresión, y un 30 por ciento más de probabilidades de tener pensamientos suicidas.

Los motivos de que los adolescentes no obtuvieran la atención que necesitaban variaban, pero apenas un 15 por ciento citaron el costo.

La Dra. Danelle Fisher, vicepresidenta del Centro de Salud Providence Saint John's en Santa Mónica, California, dijo que "el hallazgo más sorprendente en este estudio fue que las necesidades sanitarias no satisfechas existían en todos los grupos socioeconómicos".

"Los problemas de salud en la adolescencia son importantes aunque no haya una discapacidad funcional obvia", explicó Fisher. "Los adolescentes a veces buscan ocultar las conductas destructivas, y en otros momentos piden ayuda".

Aunque el estudio solo encontró una asociación en lugar de un vínculo causal, hay varios motivos posibles de que estos adolescentes con necesidades de salud no resueltos tengan más dificultades en la adultez, apuntó Hargreaves. Quizá las condiciones de salud graves o a largo plazo empeoran cuando no se abordan pronto. O los adolescentes podrían desarrollar el hábito de no buscar la atención sanitaria cuando la necesitan.

Hargreaves sugirió tres formas para abordar mejor las necesidades de salud de los adolescentes. Una es asegurar que existan servicios sanitarios de alta calidad y confidenciales para los jóvenes. Otra es que los legisladores, las aseguradoras y los proveedores de atención garanticen que todos los adolescentes tengan acceso a esa atención.

"En tercer lugar, muchos jóvenes se pierdan de la atención médica debido a la vergüenza, la falta de compromiso con su salud o la falta de conocimiento sobre en qué momento un problema de salud podría ser grave", dijo Hargreaves. "Se trata de un problema más general que debe ser abordado por los padres, los grupos comunitarios, las instituciones caritativas, las escuelas y las organizaciones mediáticas, además de los profesionales de la atención sanitaria".



La mugre de la ciudad emite contaminantes cuando se expone a la luz solar

Los científicos creían que las sustancias dañinas se hacían inactivas al quedar atrapadas en la mugre de las superficies urbanas



La luz solar provoca que la mugre de los edificios, estatuas y otras superficies de las ciudades libere sustancias que crean esmog, según un estudio reciente.

La mugre de las ciudades es una mezcla de miles de sustancias (que incluyen óxidos de nitrógeno) emitidas al aire por los vehículos, las fábricas y otras fuentes. Se creía que los óxidos de nitrógeno se volvían inactivos cuando quedaban atrapados en la mugre de las superficies de las ciudades.

Pero unos estudios de campo llevados a cabo en Toronto y en Leipzig, Alemania, revelaron que la luz solar libera los óxidos de nitrógeno de la mugre. Cuando se hallan en el aire, los óxidos de nitrógeno pueden combinarse con otros contaminantes conocidos como compuestos orgánicos volátiles para crear ozono, el principal componente del esmog.

La investigación se presentará el lunes en la reunión anual de la Sociedad Química Americana (American Chemical Society), en Boston.

"La comprensión actual sobre la contaminación atmosférica urbana no incluye el reciclaje de los óxidos de nitrógeno y potencialmente de otros compuestos de las superficies de los edificios", comentó en un comunicado de prensa de la sociedad el autor del estudio, James Donaldson, profesor de química de la Universidad de Toronto.

"Pero según nuestros estudios de campo en un ambiente del mundo real, es algo que está sucediendo. Todavía no sabemos a qué nivel está sucediendo, pero podría ser un contribuyente bastante significativo, y que no se ha tomado en cuenta, de la contaminación atmosférica en las ciudades", explicó.