jueves, 20 de agosto de 2015

Un médico ofrece consejos de salud para el regreso a la escuela

Garantizar que los niños duerman el tiempo adecuado encabeza la lista


Con la llegada del nuevo año escolar, los padres deben recordar la importancia de mantener a sus hijos sanos, aconseja un pediatra.

"A medida que nos acercamos al inicio de cada año escolar, debemos considerar la salud continua de nuestros hijos. Las edades son distintas, y por tanto las necesidades y los problemas difieren, pero los principios siguen iguales. Unos niños más sanos son unos niños más felices", enfatizó el Dr. Peter Richel, pediatra del Hospital de Northern Westchester en Mount Kisco, Nueva York, en un comunicado de prensa del hospital.

Describió varias formas de ayudar a los niños a permanecer sanos durante el año escolar. Una consideración importante es garantizar que duerman lo suficiente.

"Con frecuencia permitimos que se acuesten unas horas más tarde en los meses del verano, y por lo general se compensa con levantarse más tarde cada mañana, pero no se puede exagerar la importancia de un descanso adecuado cuando comienza la escuela. Las rutinas para irse a la cama son muy importantes, sobre todo con los horarios de inicio más tempranos. Intente no planificar demasiadas actividades para los niños, sobre todo los pequeños. Un descanso inadecuado puede conducir a una resistencia más baja, y a una mayor susceptibilidad a las enfermedades", advirtió Richel.

Una buena nutrición es otro factor clave. Los niños necesitan tres comidas al día, incluyendo un buen desayuno. Los refrigerios deben ser lo más saludables posibles. Los niños también deben hacer ejercicio a diario.

Se necesitan ciertas vacunas cuando los niños comienzan en kindergarten, y los requisitos podrían variar ligeramente en cada estado.

La ansiedad puede ser un problema para algunos niños cuando comienzan el nuevo año escolar.

"Los padres deben animar a sus hijos a hablar sobre cualquier cosa que les ponga nerviosos sobre el regreso a la escuela o sobre ir a la escuela por primera vez. Si se trata de ir en autobús, investigue si hay 'viajes de práctica' en el autobús, o imagine con su hijo que su coche es el autobús", sugirió Richel.

"Si les preocupa la escuela en sí, haga un recorrido o dos antes del primer día de clases para ayudarles a orientarse, y salude al nuevo maestro cuando visiten la escuela. Si les preocupa separarse de usted, haga que elijan un juguete o peluche especial que puedan poner en la mochila para llevar a la escuela. Coloque una nota en la lonchera expresando lo orgulloso que se siente de ellos, y si todavía no leen, simplemente dibuje un corazón o algo que les guste, como un camión", aconsejó Richel.

La seguridad es otro factor importante.

"Los padres deben revisar y fomentar la seguridad en el autobús con los niños que lo usen, y la conducción segura con los adolescentes que conducen a la escuela de secundaria y la universidad", dijo Richel.

Cuando usen una mochila para la escuela, los niños deben usar ambas correas. Si usan un bulto con una sola correa, o llevan bolsas deportivas con equipo deportivo, deben cambiar de lado cada día.

Evite presionar demasiado a los niños para que rindan mucho, porque puede resultar contraproducente.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Las conductas arriesgadas de los niños de algunas familias militares resultan preocupantes

Un subgrupo de niños tienen dificultades para afrontar las consecuencias de que los padres estén de servicio en una guerra, según un estudio


Los niños procedentes de familias militares estadounidenses son más propensos a realizar conductas de riesgo y a sufrir acoso que los de familias civiles, según un estudio reciente.

Los investigadores encuestaron a aproximadamente 688,000 estudiantes de escuela intermedia y secundaria en California en 2013, incluyendo a más de 54,000 que vivían en una familia militar.

En comparación con los que procedían de familias civiles, los niños de familias militares eran más propensos a reportar el consumo de alcohol (un 45 frente a un 39 por ciento); sufrir acoso físico, como recibir puñetazos, patadas o bofetadas (un 36 frente a un 27 por ciento), y acoso no físico, como ser el blanco de las bromas, rumores y acoso cibernético (un 66 frente a un 59 por ciento).

El estudio, publicado el 17 de agosto en la revista JAMA Pediatrics, también halló que los niños procedentes de las familias militares eran más propensos a llevar un arma de fuego o un cuchillo a la escuela. Las peleas y el miedo a ser golpeado también eran más habituales en los niños de familias militares.

"Estos resultados sugieren que un subgrupo considerable de estudiantes relacionados con miembros del ejército están teniendo problemas para afrontar las ramificaciones de dos guerras largas", señaló la autora del estudio, Kathrine Sullivan, estudiante de doctorado en trabajo social en la Universidad de Carolina del Sur, en un comunicado de prensa de la universidad.

"Aunque a muchos niños de padres militares les sigue yendo bien, a pesar de estos factores estresantes, muchos necesitan un mayor respaldo", añadió.

A nivel nacional, se estima que 4 millones de estudiantes han tenido padres en servicio desde que empezaron las guerras en Irak y Afganistán, y muchos de estos jóvenes están en la actualidad matriculados en escuelas públicas, según los investigadores.

"Los hallazgos sugieren que el riesgo para la salud y los problemas de conducta de los estudiantes relacionados con el ejército no deberían verse como algo aislado", comentó en el comunicado de prensa la coautora del estudio, Tamika Gilreath, profesora asistente de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Carolina del Sur.

"Probablemente los jóvenes que tengan dificultades con el consumo de sustancias sean los mismos que tengan problemas con la victimización", añadió.

Las escuelas deben saber quiénes son los estudiantes relacionados con veteranos y miembros del ejército, y deberían examinar sus necesidades y proporcionar respaldos, comentó en el comunicado de prensa el coautor del estudio, Gordon Capp, estudiante de doctorado en trabajo social en la Universidad de Carolina del Sur.



Hay nuevas esperanzas de una vacuna contra el germen que provoca la mononucleosis

La vacuna parece funcionar contra el virus de Epstein-Barr en ratones y monos, pero todavía faltan los ensayos en humanos


La mononucleosis es una fatigosa enfermedad que ataca a miles de estadounidenses, por lo general jóvenes, cada año. Pero una nueva investigación inicial ofrece esperanzas para una vacuna contra el virus que se cree que provoca la mayoría de casos de la dolencia.

También se cree que el virus de Epstein-Barr también ayuda a fomentar varios tipos de cáncer.

En ratones y monos, la vacuna basada en nanopartículas hizo que el sistema inmunitario de los animales liberara potentes anticuerpos contra el Epstein-Barr, según un estudio que aparece en la edición del 13 de agosto de la revista Cell.

Las nanopartículas son partículas microscópicas que se están investigando como vehículos de administración potenciales para las vacunas. Los nuevos hallazgos sugieren que este podría ser un método promisorio para desarrollar una vacuna contra el virus de Epstein-Barr para las personas, según investigadores dirigidos por el Dr. Jeffrey Cohen, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de EE. UU.

Si bien el trabajo es promisorio, "falta mucho antes de que una vacuna que se muestra promisoria en ratones y primates no humanos esté lista para ofrecer una protección segura y efectiva a las personas", señaló un experto en enfermedades infecciosas, el Dr. Paul Lee, que no participó en la nueva investigación.

Según el NIAID, el virus de Epstein-Barr se identificó en 1964 y es uno de los virus humanos más comunes, ya que infecta a alrededor del 90 por ciento de las personas de todo el mundo en algún momento de sus vidas. La forma más usual de propagación es la saliva.

La mayoría de personas infectadas con el virus no se enferman, o solo tienen síntomas leves, y el Epstein-Barr es una causa importante de la mononucleosis infecciosa. También se asocia con casi 200,000 casos de cáncer al año en todo el mundo, incluyendo cánceres de estómago y nasofaríngeos, linfoma de Burkitt y de Hodgkin, y linfoma no Hodgkin, según la agencia.

Actualmente, no hay una vacuna aprobada para proteger a las personas del virus de Epstein-Barr.

Lee dijo que aunque la mayoría de casos de mononucleosis vinculados con el Epstein-Barr son "leves", alrededor de uno de cada diez casos son "muy significativos, y a veces tienen síntomas prolongados".

"Típicamente, esta infección ocurre en adolescentes y adultos jóvenes, que por lo general son el segmento más sano de la población", comentó Lee, que trabaja en el Programa de Enfermedades Infecciosas del Hospital de la Universidad de Winthrop en Mineola, Nueva York.

"También está la fatiga que hace famoso al virus de Epstein-Barr, que puede ser grave y prolongada, y que puede tardar un mes o más en resolverse", dijo.

"En algunos estudios, más del 10 por ciento de los pacientes siguen experimentando una fatiga significativa seis meses después", anotó Lee. "Esto puede tener un impacto inmenso en los adolescentes y adultos jóvenes que quizá estén intentando graduarse, solicitar la admisión a la universidad o a un programa de postgrado, o quizá incluso trabajar, ya que un mal rendimiento puede afectar negativamente a sus vidas, esperanzas y potencial en el futuro".

Según el equipo del NIAID, el diseño de vacuna con nanopartículas podría también usarse para crear o rediseñar vacunas contra otros tipos de infección.

Fuente: www.nlm.nih.gov


Un análisis genético más amplio para el cáncer de mama y el de ovario podría beneficiar a algunas mujeres

Las mujeres que no portan las mutaciones BRCA podrían tener otros genes de alto riesgo que afecten a la elección del tratamiento


Algunas mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario podrían beneficiarse de un análisis genético más amplio que incluye más de 20 genes que se ha visto que aumentan el riesgo de cáncer, sugiere un estudio reciente.

Se ha tendido a enfocar los análisis genéticos de forma exclusiva en el BRCA1 y el BRCA2, dos mutaciones genéticas que se ha probado que aumentan dramáticamente el riesgo de una mujer de cáncer de mama o de ovario, apuntaron los investigadores.

Pero las mujeres que no portan el BRCA1 ni el BRCA2 podrían de cualquier forma tener otra mutación genética que sea el origen de los antecedentes de cáncer de mama en sus familias, explicó el autor principal del estudio, el Dr. Leif Ellisen, director de programa del Centro de Cáncer de Mama del Hospital General de Massachusetts, y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, ambas instituciones de Boston.

La investigación de Ellisen concluyó que un análisis genético amplio podría ayudar a los médicos a aconsejar y tratar mejor a alrededor de la mitad de las mujeres que tienen una predisposición genética al cáncer que no se deba al BRCA1 ni al BRCA2.

"A la mayoría de las mujeres en que se encuentran esas otras mutaciones (el 52 por ciento del grupo) en realidad se les haría una recomendación distinta que la basada solo en los antecedentes personales y familiares", planteó Ellisen.

El estudio aparece en la edición en línea del 13 de agosto de la revista JAMA Oncology.

Una reducción reciente y dramática en el costo de los análisis genéticos ha provocado un debate, que sigue en curso, sobre las ventajas y desventajas de dichos análisis, comentó el Dr. Len Lichtenfeld, subdirector médico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

Por ejemplo, una compañía llamada Color Genomics ofrece ahora un análisis de 19 genes para ayudar a las mujeres a medir su riesgo de cáncer de mama y de ovario por apenas 249 dólares, dijo. La compañía incluso ayuda a las mujeres a encontrar un médico que les recete el análisis.

Pero Ellisen dijo que esos análisis, realizados de forma indiscriminada y sin una consejería adecuada, podrían fomentar muchos temores e incluso hacer que algunas mujeres se sometan a mastectomías o extirpaciones del ovario sin necesidad.

"Hay que comunicarlo con precisión", planteó. "Si se atiende a una mujer que ha tenido un susto con el cáncer, y se le dice que porta un gen de riesgo significativo de cáncer, quizá se vea tentada a hacerse una de esas cirugías aunque el riesgo no sea tan alto, y en realidad no se justifique".

Para ver si un análisis de un panel genético amplio sería útil en algunas situaciones, Ellisen y sus colaboradores reclutaron a 1,046 mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario, pero que no portaban las mutaciones BRCA1 ni BRCA2.

Las mujeres se sometieron a un análisis genético usando un panel de 25 o de 29 genes, ambos comercialmente disponibles.

Los investigadores encontraron que el 3.8 por ciento de las mujeres (63 en total) portaban otro tipo de mutación genética que aumentaría su riesgo de cáncer, dijo Ellisen.

En la mitad de esos casos, era probable que la mutación alterara el resultado de una evaluación del riesgo de cáncer en las mujeres, concluyeron los investigadores. Los médicos podrían recomendar pruebas de detección de cáncer adicionales, o incluso la extirpación de las mamas o los ovarios, basándose en la nueva información genética.

"La pregunta era si, en esas personas que tienen antecedentes familiares, ¿es su riesgo lo suficientemente alto como para que ya se esté vigilando de cerca, y los hallazgos de este nuevo gen no habrían hecho ninguna diferencia?", planteó Ellisen.

"Hallamos que si se realiza un cálculo del riesgo que no incluya la información sobre el gen y se hace una recomendación, pero entonces se halla el gen y se vuelve a calcular el riesgo, el riesgo es muy distinto, y se haría una recomendación muy diferente", aseguró.

Los investigadores también concluyeron que se aconsejaría a las familiares cercanas de sexo femenino del 72 por ciento de las pacientes con la mutación que provoca cáncer que se sometan a los análisis genéticos, para ver si portan la misma mutación.

Pero estos nuevos datos podrían conducir a más confusión que claridad, dado que la capacidad de evaluar la genética de una persona supera al conocimiento sobre la forma en que los genes específicos contribuyen al cáncer, según Lichtenfeld y la Dra. Stephanie Bernik, jefa de cirugía oncológica del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Se ha realizado muchísima investigación sobre el BRCA1 y el BRCA2, y la forma en que afectan al riesgo de cáncer está bien documentada. Conforman más o menos entre un 20 y un 25 por ciento de los cánceres de mama hereditarios, y alrededor del 5 al 10 por ciento de todos los cánceres de mama, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. También conforman cerca del 15 por ciento de los cánceres de ovario.

Pero no se sabe mucho sobre el riesgo de cáncer que plantean todos los demás genes, apuntaron los expertos oncológicos. Y para los médicos sin una capacitación adecuada en genética tal vez resulte difícil ofrecer información de calidad a las pacientes.

"Decimos que la información es poder, pero creo que para muchos pacientes, no siempre sabemos qué hacer con la información", comentó Bernik. "Con esos otros genes, el riesgo con frecuencia es entre bajo e intermedio. Si el riesgo es más bajo, ¿en qué momento sube lo suficiente como para decir a una mujer que una cirugía profiláctica es la mejor opción?".

Lichtenfeld se mostró de acuerdo, y añadió que "en términos prácticos, la pregunta es si estamos listos para esto en la práctica cotidiana de la medicina".

Ellisen cree que solo las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario deben someterse a pruebas genéticas en este momento. Añadió que el análisis genético debe combinarse con los antecedentes personales y familiares de una mujer para producir una evaluación matizada de su riesgo de cáncer.

"Si esa información se transmite de forma inadecuada a las pacientes, quizá crean que tienen algo malo, cuando en realidad no tienen nada malo en lo absoluto", señaló.

Cuando se sepa más sobre todos esos genes, quizá llegue un día en que los análisis genéticos se conviertan en un estándar amplio de atención para todas las personas, comenzando con una prueba en los recién nacidos, dijo Lichtenfeld.

"Pero sin duda todavía no estamos ahí", enfatizó. "Todo esto es un proceso de aprendizaje, y todavía estamos en la etapa de averiguar qué significa en realidad".


Una de cada cuatro mujeres mayores en EE. UU. tiene osteoporosis.

Aproximadamente el 6 por ciento de los hombres mayores de 64 años también tienen esta afección en la que se pierde masa ósea, según un informe



El debilitamiento de los huesos propio de la osteoporosis aumenta en gran medida las probabilidades de una persona de sufrir fracturas peligrosas, y un nuevo informe descubre que una cuarta parte de todas las mujeres estadounidenses mayores de 64 años sufren la afección.

Cerca del 6 por ciento de los hombres de este grupo de edad también tienen osteoporosis, según el informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Los expertos no se mostraron sorprendidos, y dijeron que se debe hacer más para realizar pruebas y para tratar la pérdida de densidad ósea que a menudo llega con la edad.

La osteoporosis y su afección precursora (la osteopenia [una masa ósea baja]) "no es solamente un problema para los individuos de 80 años, sino que empieza a convertirse en un problema para muchos adultos de entre 50 y 69 años", dijo el Dr. Saad Chaudhary, cirujano de la columna en el Hospital Mount Sinai Beth Israel, en la ciudad de Nueva York.

En el estudio, Anne Looker y Steven Frenk, de la División de Estadísticas del Examen de la Salud y la Nutrición de los CDC, examinaron los datos de 2005 a 2010 de una importante encuesta sobre la salud del gobierno federal.

Los investigadores reportaron que más del 16 por ciento de todas las personas mayores estadounidenses (aproximadamente el 25 por ciento de las mujeres y casi el 6 por ciento de los hombres) tienen osteoporosis en toda regla, según lo evidenciado en las pruebas de densidad ósea de la columna y la cadera.

Las cifras aumentan incluso más cuando los datos incluyen a la osteopenia, en la que la pérdida ósea ya es aparente, pero no ha alcanzado el estado de osteoporosis. En ese caso, casi la mitad (el 48 por ciento) de las personas mayores (más del 52 por ciento de las mujeres y el 44 por ciento de los hombres) tenían osteopenia, mostraron los datos.

Por supuesto, las tasas de osteoporosis aumentaron con la edad (aproximadamente el 26 por ciento de los adultos mayores de 79 años tenían la enfermedad). Pero el equipo de los CDC también indicó que casi el 13 por ciento de los adultos entre los 65 y los 79 años presentaban unos huesos osteoporóticos.

Con respecto a los datos demográficos, las personas estadounidenses de origen mexicano tenían la tasa más alta de osteoporosis (casi el 25 por ciento), mientras que los negros tenían la tasa más baja (un poco más del 10 por ciento), halló el reporte.

Chaudhary enfatizó que gran parte de esta pérdida ósea se podría prevenir.

"Llegamos al máximo de densidad mineral ósea en la adolescencia y entonces debemos trabajar concienzudamente para mantenerla mediante la actividad, una dieta equilibrada y la consulta a profesionales de la atención sanitaria", dijo.

Si se descuida la salud ósea en la juventud, las consecuencias en la calidad de vida podrían ser significativas, añadió Chaudhary. "La osteoporosis es la etapa más grave, y a menudo puede resultar en una o más fracturas de la columna, y provocar dolor y discapacidad", advirtió.

"Se recomienda la evaluación de la densidad mineral ósea para las mujeres posmenopáusicas y los hombres mayores de 49 años en función de sus perfiles de factores de riesgo, o para todas las mujeres mayores de 69 años y los hombres mayores de 79 años", dijo Chaudhary. Cree que la dieta también es importante, especialmente la ingesta de calcio y vitamina D, que trabajan juntos para fortalecer a los huesos.

La Dra. Caroline Messer, que dirige el Centro de Trastornos de la Glándula Pituitaria y Neuroendocrinos del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, señaló al "porcentaje inesperadamente alto de hombres mayores de 65 con osteopenia".

Aunque las directrices actuales no recomiendan las pruebas rutinarias de densidad ósea para los hombres menores de 80 años, "basándonos en estos nuevos datos, quizá también se debería pensar en los hombres mayores de 64 años para las pruebas rutinarias", dijo Messer.

El reporte fue publicado el 13 de agosto por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC.



martes, 18 de agosto de 2015

La vacuna reduce drásticamente los casos de varicela en EE. UU

La recomendación de una segunda dosis redujo más todavía la cantidad de infecciones, según los CDC


Los casos de varicela en Estados Unidos se han reducido drásticamente desde 1995, año desde el cual hay disponible una vacuna contra la enfermedad, según un estudio reciente.

Además, las hospitalizaciones y las visitas ambulatorias por la varicela han seguido cayendo desde 2006, cuando se recomendó una segunda dosis de la vacuna para aumentar la protección contra la enfermedad, dijeron los investigadores.

Antes de 1995, aproximadamente 4 millones de personas en Estados Unidos contraen la varicela cada año, casi 11,000 eran hospitalizadas y hasta 150 fallecían de la enfermedad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Para realizar este estudio, los investigadores de los CDC analizaron los datos de las reclamaciones de los seguros médicos a nivel nacional. Hallaron que hubo un 93 por ciento menos de hospitalizaciones por varicela en 2012, y un 84 por ciento menos de visitas ambulatorias por la enfermedad que en el periodo anterior a la introducción de la vacuna.

Después de la segunda dosis recomendada diera efecto, las hospitalizaciones se redujeron en un 38 por ciento y las visitas ambulatorias se redujeron en un 60 por ciento, según el estudio publicado el 13 de agosto en la revista Journal of the Pediatric Infectious Diseases Society.

"Hallamos que, en nuestro estudio, las tasas de varicela en EE. UU. siguieron bajando a medida que el programa de vacunas para la varicela se ha implementado completamente", dijo la coautora Jessica Leung en un comunicado de prensa de la revista.

"Vimos un reducción significativa en las tasas de varicela después de que se recomendara la vacuna de una dosis en 1995 en Estados Unidos, y vamos a seguir observando una reducción mayor de la varicela después la recomendación de dos dosis en 2006", añadió.

El mayor descenso en los casos de varicela se produjo en los niños y adolescentes de 1 a 19 años, un grupo al que se dirigía la vacunación contra la enfermedad. Pero también se produjo una caída significativa en las visitas y hospitalizaciones ambulatorias en los niños menores de 12 meses (para los que no se recomienda la vacuna) y en los adultos, que no tienden a vacunarse.

Estos hallazgos sugieren la posibilidad de algo que se conoce como inmunidad grupal.

"La población del entorno que puede vacunarse no está enfermando, y por tanto los datos sugieren que estos bebés también se están protegiendo", dijo Leung. "También lo estamos viendo en el caso de los adultos".

Normalmente la varicela provoca ampollas similares a erupciones cutáneas, picazón, fiebre y fatiga.


Los científicos podrían haber encontrado un 'marcador' de la esquizofrenia

Existen cambios cerebrales antes del diagnóstico de la enfermedad mental, afirman unos investigadores

Antes de que una persona contraiga esquizofrenia, aparecen irregularidades cerebrales, informan unos investigadores.

En trabajos anteriores, los investigadores de la Universidad de Yale encontraron que la esquizofrenia se vinculaba con cambios significativos en las conexiones entre el tálamo y la corteza frontal. El tálamo es el principal sistema de transmisión del cerebro, y la corteza frontal está involucrada con el pensamiento de alto nivel.

En este nuevo estudio, los investigadores encontraron que esos cambios ya están presentes antes del diagnóstico de esquizofrenia, que es una enfermedad mental grave. Los hallazgos ofrecen un marcador potencial para la enfermedad, que afecta al uno por ciento de la población en todo el mundo, señalaron los investigadores.

"Hasta este estudio, no sabíamos si este patrón era un resultado de la enfermedad o un producto secundario potencial de la medicación o algún otro factor", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Yale el autor líder del estudio, Alan Anticevic, profesor asistente de psiquiatría.

"Mostramos que esas mismas anomalías ya existen en personas que tienen un riesgo más alto de contraer psicosis", explicó.

El estudio aparece en la edición en línea del 12 de agosto de la revista JAMA Psychiatry.

La esquizofrenia generalmente se contrae a finales de la adolescencia o principios de la adultez, pero los pacientes con frecuencia experimentan señales tempranas de advertencia, como una sospecha leve, o escuchar una voz que llama su nombre.

En este nuevo estudio, los investigadores analizaron los cerebros de 243 personas con señales de advertencia tempranas de esquizofrenia y de 154 personas sanas, y siguieron a ambos grupos durante dos años.

Se necesita más investigación para confirmar si los cambios cerebrales identificados en este estudio en realidad provocan la esquizofrenia, dijeron los autores del estudio.