jueves, 15 de enero de 2015

Los atracones de bebida podrían debilitar al sistema inmunitario

Pero no se sabe si esto hace que las personas sean más vulnerables a los resfriados o a la gripe



Los adultos jóvenes que se dan apenas un atracón de bebida podrían experimentar un descenso relativamente rápido y significativo en la función de su sistema inmunitario, indica un nuevo estudio de tamaño reducido.

Es bien sabido que beber aumenta el riesgo de lesión, y este nuevo estudio sugiere que el deterioro del sistema inmunitario también podría dificultar la recuperación de dichas lesiones.

"Ha habido bastante investigación, sobre todo en animales, que ha observado qué sucede después de que el alcohol ya ha dejado el sistema, por ejemplo un día tras beber", comentó el autor líder del estudio, el Dr. Majid Afshar, profesor asistente de los departamentos de medicina y salud pública de los Sistemas de Salud de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois. "Y se ha mostrado que si hay una infección o lesión, el cuerpo tendrá menos capacidad de defenderse".

La nueva investigación, que se llevó a cabo mientras Afshar trabajaba en la Universidad de Maryland, halló que el trastorno del sistema inmunitario ocurre mientras el alcohol aún sigue en el sistema.

Eso podría significar que si ya se tiene una infección, un atracón de bebida podría empeorarla, advirtió. O quizá haga que alguien sea más susceptible a una nueva infección. "Es difícil decirlo con certeza, pero nuestros hallazgos sugieren que sin duda ambas cosas son posibles", añadió Afshar.

Los hallazgos aparecen en la edición actual en línea de la revista Alcohol.

El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de EE. UU. define los atracones de bebida como un consumo que lleva los niveles de concentración del alcohol en la sangre a 0.08 g/dL, que es el límite legal para conducir. En general, los hombres alcanzan ese nivel tras consumir cinco o más bebidas en un plazo de dos horas. En las mujeres, esa cifra es de cuatro bebidas.

Alrededor de uno de cada seis adultos estadounidenses se da un atracón de bebida cuatro veces al mes, y se observan unas tasas más altas entre los adultos de 18 a 34 años, indican las cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Para evaluar el impacto de apenas un atracón de bebida, los investigadores se enfocaron en ocho mujeres y siete hombres de entre 25 y 30 años de edad.

Aunque todos los voluntarios dijeron que antes del estudio ya habían tenido atracones de bebida, ninguno tenía antecedentes personales ni familiares de alcoholismo, y todos contaban con una buena salud.

Dependiendo de su peso, se pidió a los participantes que consumieran cuatro o cinco copas de 1.5 onzas (4.4 centilitros) de vodka. Una copa era el equivalente de una copa de vino de 5 onzas (15 centilitros) de vino o una botella de 12 onzas (35 centilitros) de cerveza, anotó el equipo.

Se dio seguimiento a cada bebedor durante cinco horas, y se sacaron muestras de sangre 20 minutos tras la intoxicación máxima, a las dos y a las cinco horas.

Tras 20 minutos, los investigadores hallaron que el sistema inmunitario en realidad se había activado más. Eso significaba que había niveles más altos de tres tipos de glóbulos blancos que son esenciales para una buena función inmunitaria: los leucocitos, los monocitos y las llamadas células "asesinas naturales". Los niveles de la proteína citoquina también se elevaron.

Pero a las dos y a las cinco horas, la actividad del sistema inmunitario se había disipado a niveles inferiores a los observados normalmente en la sobriedad, con una reducción notable tanto en los monocitos como en las células asesinas naturales. También se observó un aumento en otro tipo de proteína citoquina que señala una reducción en la actividad inmunitaria.

Los autores enfatizaron que su estudio no se diseñó para mostrar si es más probable que se contraiga un resfriado o una gripe tras un atracón de bebida, solo que el sistema inmunitario parece deprimirse.

"No podemos responder de forma directa si el deterioro rápido del sistema inmunitario que observamos en realidad pone a la persona que se da el atracón de bebida en riesgo de una nueva infección o de una peor recuperación de una infección existente", señaló Afshar.

"El punto es que no todo el mundo se da cuenta de que apenas un solo atracón de bebida puede ser nocivo... Este fue un solo episodio en personas sanas, y esto es lo que hallamos, así que sin duda vale la pena explorarlo más", dijo.

Otro experto se hizo eco del comentario. "No debemos exagerar los resultados", dijo el Dr. Sean Patrick Nordt, profesor asociado de medicina clínica de emergencias de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles.

"Es realmente difícil determinar cuál es el riesgo para el sistema inmunitario relacionado con un episodio de consumo excesivo de alcohol, y qué podría relacionarse con la bebida crónica, que puede conducir a una mala nutrición en general y a problemas médicos crónicos", apuntó Nordt.

No es posible decir de forma categórica que un atracón de bebida siempre empeorará la recuperación de un accidente, planteó Nordt. "Pero este estudio da mucho que pensar, y sin duda se debe explorar más", añadió.

Un fármaco para los problemas de la vejiga también podría ayudar a controlar el peso

Pero un estudio de tamaño reducido mostró un aumento en la frecuencia cardiaca de voluntarios jóvenes y delgados

Un fármaco que ya se utiliza para tratar la vejiga hiperactiva podría algún día ayudar también a controlar el peso, al fomentar los poderes metabólicos de la grasa marrón, sugiere un pequeño estudio.

La grasa blanca almacena la energía y la grasa marrón quema energía para generar calor corporal. Mediante ese proceso puede ayudar a mantener el peso corporal y a prevenir la obesidad, al menos en los animales, según estudios anteriores.

En el nuevo estudio, los investigadores administraron a doce hombres jóvenes sanos y delgados una dosis alta del fármaco mirabegrón (Myrbetriq), y hallaron que aumentaba su tasa metabólica.

El medicamento "activa las células de grasa marrón para quemar calorías y generar calor", aseguró el investigador del estudio, el Dr. Aaron Cypess. Cypess es director de la sección de fisiología traslacional del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU.

Cuando la actividad del fármaco alcanzó su punto máximo, "la tasa metabólica aumentó en promedio un 13 por ciento", dijo Cypess. Eso equivale a unas 203 calorías, señaló.

Pero Cypess dijo que eso no necesariamente significa que los hombres quemarían 203 calorías adicionales al día a largo plazo. Los investigadores aún no saben cuánto tiempo podría durar el efecto de quema de calorías, ya que no siguieron a los hombres a lo largo del tiempo.

Los investigadores calcularon que la pérdida de peso durante tres años sería de unas 22 libras (10 kilos).

El estudio aparece en la edición del 6 de enero de la revista Cell Metabolism.

Cypess llevó a cabo la investigación mientras trabajaba en el Centro Joslin de la Diabetes y en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU., sin participación de ninguna compañía farmacéutica.

Los hombres, cuya edad promedio era de 22 años, tomaron una sola dosis del fármaco en una sesión, y una sola dosis de un placebo en otra, para hacer una comparación consigo mismos. Los investigadores midieron las tasas metabólicas usando escáneres, incluyendo la tomografía por emisión de positrones (TEP) y TC.

Los efectos del medicamento sobre la quema de grasa serían "entre leves y moderados, si se mantienen", dijo Cypess.

El fármaco funciona al activar lo que se conoce como el receptor adrenérgico beta 3, que se halla en la superficie de las células de grasa marrón. También se encuentra en las células de la vejiga urinaria, y el medicamento funciona calmando a una vejiga hiperactiva al relajar sus células musculares, señaló.

Se necesita mucha más investigación, aseguró Cypess. El estudio fue pequeño, e incluyó a hombres jóvenes que en promedio tenían unos pesos corporales saludables. Se sabe mucho menos sobre el rol de la grasa marrón en las personas que en los animales, apuntó.

Dijo que espera estudiar a grupos más grandes, e incluir mujeres, en investigaciones futuras.

La dosis administrada a los hombres fue de 200 miligramos (mg) al día, frente a los 50 mg para una vejiga hiperactiva. Cypess advirtió que las personas no deben tomar el fármaco esperando perder peso.

Aunque la dosis de 200 mg fue en general bien tolerada, aumentó la frecuencia cardiaca a niveles anómalamente altos, incrementándola un promedio de 14 latidos por minuto, lo que Cypess comentó que era demasiado alto. Espera investigar dosis más bajas en el futuro para ver si también son efectivas, dijo.

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis, revisó los hallazgos. "Ubicaría este estudio en la categoría de investigación interesante que amerita mucho más estudio antes de que haya alguna consideración de esta terapia farmacológica para ayudar a perder peso", comento.

El estudio es pequeño, y "deja muchas preguntas relacionadas con el impacto real sobre la pérdida de peso", planteó.

"Todos los sujetos eran delgados, así que el impacto que este medicamento podría tener sobre un sujeto con sobrepeso no está claro", añadió Diekman.

La cantidad de pérdida de peso proyectada es pequeña si un individuo tiene sobrepeso, avisó. Y como anotaron los investigadores, la dosis usada podría conducir a una frecuencia cardiaca anómalamente alta, algo que no es saludable, dijo.

Cypess se mostró de acuerdo en que más investigación es esencial. Si la investigación posterior sostiene los hallazgos sobre el fármaco, "una esperanza realista es que se incorpore en un plan general en que se aconseje comer de forma responsable, hacer ejercicio regular y mantener la grasa marrón activa", planteó.

Ahora no hay una forma práctica de averiguar cuánta grasa marrón tienen las personas, "pero es un área activa de investigación", aclaró.

Los niños con smartphones en la habitación duermen menos

Unos expertos recomiendan limitar el uso de los dispositivos con pantallas pequeñas


Un smartphone en la habitación de un niño podría socavar unos buenos hábitos de sueño incluso más que la televisión, sugiere una investigación reciente.

Un estudio de más de 2,000 estudiantes de escuela primaria e intermedia halló que tener un smartphone o una tableta en el dormitorio se asociaba con menos sueño durante los días de semana y con sentirse somnoliento durante el día.

"Los estudios han mostrado que las pantallas y el uso de pantallas tradicionales, como ver televisión, pueden interferir con el sueño, pero se sabe mucho menos sobre los impactos que tienen los smartphones y otras pantallas pequeñas", comentó la autora líder del estudio, Jennifer Falbe, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California, en Berkeley.

Las pantallas pequeñas son una preocupación particular porque proveen acceso a una amplia variedad de contenido, como juegos, videos, sitios web y mensajes de texto, que se pueden usar en la cama y retrasar el sueño, advirtió. También emiten notificaciones audibles de los mensajes entrantes que podrían interrumpir el sueño.

"Hallamos que tanto dormir cerca de una pantalla pequeña como dormir en una habitación con una televisión se relacionaban con una menor duración del sueño en los días de semana", anotó Falbe. "Los niños que dormían cerca de una pantalla pequeña, en comparación con los que no, también eran más propensos a sentir como si no durmieran lo suficiente".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 5 de enero y en la edición impresa de febrero de la revista Pediatrics.

"A pesar de la importancia del sueño para la salud, el desarrollo y el rendimiento en la escuela de los niños, muchos no duermen lo suficiente", lamentó Falbe.

Los niños preadolescentes en edad escolar necesitan al menos 10 horas de sueño al día, mientras que los adolescentes necesitan entre 9 y 10, aconseja el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.

Para este estudio, los investigadores se enfocaron en los hábitos de sueño de casi 2,050 niños de ambos sexos que habían participado en el Estudio de demostración de investigación sobre la obesidad infantil de Massachusetts en 2012-2013.

Los niños estaban en cuarto o séptimo cursos en una de 29 escuelas. Más de dos terceras partes de los niños eran blancos, y alrededor de una quinta parte eran hispanos.

A todos les preguntaron sobre los dispositivos electrónicos en la habitación, a qué hora se iban a la cama, a qué hora se despertaban, y cuántos días en la semana anterior habían sentido que necesitaban más sueño.

Mientras que los niños con una televisión en la habitación dijeron que dormían 18 minutos menos los días de semana que los que no tenían una televisión personal, esa cifra aumentó a 21 minutos entre los que dormían cerca de un smartphone, independientemente de si también tenían televisión, halló el estudio.

Irse a la cama con un smartphone disponible también se vinculó con un horario para dormir más tardío que tener una tele en la habitación: 37 minutos más tarde, frente a 31 minutos, apuntaron los investigadores.

Y los niños que dormían con un smartphone eran más propensos a sentir que necesitaban dormir más de lo que dormían, en comparación con los que no tenían un smartphone a la hora de irse a la cama. Esa percepción de un sueño o un descanso insuficientes no se observó entre los niños que solo tenían una televisión en la habitación.

Entonces, ¿qué puede hacer un padre del siglo XXI?

Establecer unas normas básicas sobre la tecnología podría ayudar a fomentar unos patrones de sueño más saludables, sugirió Falbe.

Por ejemplo, los padres pueden crear "toques de queda" para los dispositivos electrónicos, limitar el acceso general al tiempo con pantallas, y/o prohibir la televisión y los dispositivos con internet en la habitación del niño, planteó.

"Aunque se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos, nuestros resultados ofrecen un respaldo adicional a las recomendaciones actuales de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) de que se debe aconsejar a los padres que fijen unos límites razonables pero firmes respecto al uso de sus hijos de los medios de comunicación", aseguró Falbe.

El Dr. David Dunkin, profesor asistente de pediatría de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, se mostró de acuerdo.

"Hay muchos datos convincentes de que las pantallas pequeñas trastornan a los ciclos del sueño, tanto en adultos como en adolescentes", anotó. "Y eso podría tener un impacto sobre la salud a largo plazo. Se necesitan más estudios para observar todas las variables en conjunto".

Mientras tanto, dijo, los pediatras deben compartir y respaldar los consejos de la academia al hablar con los padres sobre la presencia de las televisiones y las pantallas pequeñas.

Más evidencias de que una vida saludable hace maravillas por el corazón de las mujeres

Un estudio halló que una buena dieta y el ejercicio reducían las probabilidades de sufrir una enfermedad cardiaca en un 90 por ciento


Las mujeres pueden reducir de forma dramática sus probabilidades de sufrir una enfermedad cardiaca antes de la vejez si siguen las directrices para una vida saludable, según un estudio a largo plazo de gran tamaño.

El estudio encontró que las mujeres que seguían seis recomendaciones para una vida saludable, como comer una dieta saludable y hacer ejercicio de forma regular, reducían sus probabilidades de sufrir una enfermedad cardiaca en alrededor de un 90 por ciento en un transcurso de 20 años, en comparación con las mujeres con los estilos de vida más malsanos.

Los investigadores también estimaron que los estilos de vida malsanos eran responsables de casi el 75 por ciento de los casos de enfermedades cardiacas en las mujeres más jóvenes y de mediana edad.

"Adoptar o mantener un estilo de vida saludable podría reducir sustancialmente la incidencia de diabetes, hipertensión y colesterol alto, además de reducir la incidencia de enfermedad de la arteria coronaria en las mujeres jóvenes", afirmó la autora líder del estudio, Andrea Chomistek, profesora asistente de epidemiología y bioestadística de la Universidad de Indiana, en Bloomington.

Aunque las muertes por problemas cardiacos en las mujeres de 35 a 44 años son poco comunes, la tasa de esas muertes ha permanecido más o menos igual en las cuatro últimas décadas. Pero al mismo tiempo, en general menos gente muere de enfermedades cardiacas en Estados Unidos, dijo Chomistek. "Unas opciones malsanas de estilo de vida podrían explicar esas diferencias", aseguró.

"Un estilo de vida saludable también se asoció con una reducción significativa en el riesgo de contraer una enfermedad cardiaca entre las mujeres que ya habían desarrollado un factor de riesgo cardiovascular, como la diabetes, la hipertensión o el colesterol alto", comentó.

Los hallazgos aparecen en la nueva edición de la revista Journal of the American College of Cardiology.

El estudio siguió a casi 90,000 enfermeras entre 1991 y 2011. Las mujeres tenían de 27 a 44 años cuando comenzó el estudio.

Los investigadores se enfocaron en seis conductas descritas como saludables: no fumar, hacer al menos 2.5 horas de ejercicio a la semana, tener un peso normal, ver siete horas o menos de televisión a la semana, comer una dieta saludable y beber algo de alcohol pero no más de una copa al día.

Alrededor del 5 por ciento de las mujeres encajaban en esa categoría en un momento dado, según Chomistek.

El estudio también observó los factores de riesgo de las enfermedades cardiacas, como la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión. "Aunque las enfermedades cardiacas son bastante raras en las mujeres jóvenes, contraer un factor de riesgo de enfermedades cardiacas no lo es", afirmó.

Alrededor del 45 por ciento de las mujeres contrajeron uno de esos factores de riesgo durante el periodo de 20 años del estudio, señaló Chomistek. Y un estilo de vida saludable también ayudó a esas mujeres, halló el estudio.

"Las mujeres que tenían diabetes, hipertensión o colesterol alto y que mantenían un estilo de vida saludable tenían un riesgo mucho más bajo de al final contraer una enfermedad cardiaca (como sufrir un ataque cardiaco) en comparación con las mujeres que no mantenían un estilo de vida saludable", planteó.

"Muchas de esas mujeres recibían tratamiento para sus factores de riesgo, pero el estilo de vida seguía siendo muy importante para la prevención de una enfermedad cardiaca posterior", anotó Chomistek.

¿Serían esos hallazgos similares en los hombres? Las tasas de mortalidad por enfermedad cardiaca en los hombres más jóvenes se han resistido de forma empecinada a declinar, como las de las mujeres, "y eso amerita más estudio", dijo Chomistek.

En ambos sexos, "hay una evidencia inequívoca de que un patrón alimentario saludable, ser físicamente activo, mantener un peso corporal ideal y no fumar se relacionan firmemente con una reducción en el riesgo de enfermedad cardiaca", señaló Donna Arnett, catedrática de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Alabama, en Birmingham, y ex presidenta de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). Arnett escribió un comentario que acompaña al estudio.

Muchas mujeres "carecen del conocimiento de que las enfermedades cardiacas les puede afectar a cualquier edad, y quizá no reconozcan los síntomas de las enfermedades cardiacas", señaló Arnett. "Aunque muchas mujeres tienen síntomas clásicos de ataque cardiaco (como un dolor muy grande en el centro del pecho que se extiende al cuello o al brazo, falta de aire y sudoración copiosa), otras presentan dolor de espalda o indigestión".

Este estudio confirma la importancia de las conductas saludables, como no fumar y hacer más ejercicio, dijo Arnett. Y estos hallazgos también desempeñan un papel en cambiar la discusión pública hacia "crear un mundo en que hacer esas cosas sea la opción por defecto".

miércoles, 14 de enero de 2015

Rara vez se producen daños cerebrales cuando se trata la ictericia del recién nacido

A menudo se evitaron complicaciones graves al aplicar la terapia propuesta por la Academia Americana de Pediatría


Los recién nacidos con una ictericia significativa no son propensos a contraer un tipo de parálisis cerebral raro y que supone un peligro para la vida si se sigue el tratamiento sugerido por las directrices de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics), según un nuevo estudio.

La ictericia hace que los ojos y la piel se pongan amarillos debido a los niveles altos de bilirrubina, un pigmento producido por el hígado. En la mayoría de los casos, los recién nacidos presentan ictericia porque su hígado está demasiado inmaduro para descomponer el pigmento de forma suficientemente rápida. Normalmente, esta afección se resuelve sin tratamiento.

Pero a algunos bebés se les debe realizar fototerapia. La exposición a unas luces especiales transforma la bilirrubina en un componente que puede ser excretado por el cuerpo, según los investigadores.

Si la fototerapia no funciona, quizá sea necesario realizar un procedimiento que se conoce como exanguinotransfusión. Durante este procedimiento invasivo, se reemplaza la sangre del bebé por la de un donante de sangre. Se recomienda la exanguinotransfusión en función del nivel de bilirrubina, la edad del bebé y otros factores de riesgo de daño cerebral.

La exanguinotransfusión no carece de riesgos. Las posibles complicaciones a partir del tratamiento incluyen la formación de coágulos sanguíneos, la inestabilidad de la presión arterial, el sangrado y cambios en la composición de la sangre, según los investigadores.

Los niveles altos de bilirrubina también conllevan riesgos. Se han asociado con una forma grave de parálisis cerebral llamada kernicterus. A fin de investigar esta asociación, los investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, y la División de Investigación de Kaiser Permanente del Norte de California examinaron los datos de dos grupos de más de 100,000 bebés.

Los bebés nacieron en uno de 15 hospitales entre 1995 y 2011. Un grupo de casi 1,900 recién nacidos tenían los niveles de bilirrubina por encima del umbral que requiere la Academia Americana de Pediatría para la exanguinotransfusión. Se dio seguimiento a los bebés de ese grupo durante un promedio de siete años.

Un segundo grupo contó con más de 104,00 recién nacidos que nacieron al menos a las 35 semanas de gestación y tenían unos niveles de bilirrubina más bajos. Se dio seguimiento a este grupo de bebés durante seis años.

El estudio, publicado el 5 enero en la revista JAMA Pediatrics, reveló 3 casos de kernicterus entre los bebés con los niveles más altos de bilirrubina. Pero los investigadores indicaron que estos tres niños tenían factores de riesgo adicionales de daño cerebral.

"Hallamos que la parálisis cerebral consistente con el kernicterus no apareció en ningún bebé con un nivel alto de bilirrubina sin la presencia de factores de riesgo adicionales", dijo el segundo autor del estudio, el Dr. Michael W. Kuzniewicz, profesor asistente de neonatología del departamento de pediatría de la UC de San Francisco, en un comunicado de prensa de la universidad.

"Esto fue así incluso en los bebés con un nivel de bilirrubina muy alto", dijo Kuzniewicz, que también es jefe de la unidad de investigación perinatal de la división de investigación de Kaiser Permanente del Norte de California.

"Nuestro estudio ha sido el primero en evaluar qué tan bien las directrices de la exanguinotransfusión predicen el riesgo de parálisis cerebral y kernicterus en los bebés con ictericia", dijo el investigador principal del estudio, el Dr. Thomas B. Newman, de los departamentos de epidemiología y pediatría de la UC de San Francisco.

"Fue tranquilizador ver que la lesión cerebral debido a un nivel alto de bilirrubina fue rara y que solamente los bebés con unos niveles muy superiores a los de las directrices de la exanguinotransfusión contrajeron kernicterus", dijo Newman en el comunicado de prensa.

"Basándonos en nuestro estudio, las actuales directrices que indican a quién realizar las exanguinotransfusiones han prevenido el kernicterus con bastante éxito", dijo en el comunicado la autora principal del estudio, la Dra. Yvonne W. Wu, profesora de neurología clínica y pediatría en la UC de San Francisco.

"Pero nuestro estudio también plantea la cuestión de si el umbral para la exanguinotransfusión podría ser más alto para los bebés con niveles altos de bilirrubina que por lo demás están sanos y que no tienen otros factores de riesgo de lesión cerebral", señaló.

Un estudio desacredita la idea de la 'obesidad sana'

Las personas con mucho peso acaban teniendo una mala salud con el tiempo, hallan unos investigadores




La idea de una obesidad potencialmente sana es un mito, y la mayoría de personas obesas acaban teniendo una mala salud y enfermedades crónicas a lo largo del tiempo, afirma un nuevo estudio británico.

La "paradoja de la obesidad" es una teoría que plantea que la obesidad podría mejorar las probabilidades de algunas personas de sobrevivir a algunas enfermedades, como la insuficiencia cardiaca, señaló el investigador líder, Joshua Bell, estudiante doctoral del departamento de epidemiología y salud pública del Colegio Universitario de Londres.

Pero una investigación que siguió la salud de más de 2,500 hombres y mujeres británicos durante dos décadas halló que la mitad de las personas consideradas inicialmente como "obesos sanos" terminaron contrayendo una mala salud con el paso de los años.

"La obesidad sana es como una fase, en lugar de algo que se mantiene con el tiempo", dijo Bell. "Es importante tener una perspectiva a largo plazo sobre la obesidad sana, y tener en cuenta las tendencias a largo plazo. Siempre que la obesidad persista, la salud tiende a empeorar. Parece ser un estado de alto riesgo".

La paradoja de la obesidad surge de la investigación con personas que tienen sobrepeso pero que no sufren de problemas relacionados con la obesidad, como la hipertensión, el colesterol malo ni azúcar elevado en sangre, comentó el Dr. Andrew Freeman, director de cardiología clínica de National Jewish Health, en Denver.

Algunos estudios han encontrado que las personas en esa categoría parecen ser menos propensas a morir de enfermedades cardiacas y enfermedad renal crónica que las personas con un índice de masa corporal más bajo, dijo Freeman, aunque la ciencia también ha probado que la obesidad aumenta el riesgo general de enfermedades cardiacas, diabetes y algunas formas de cáncer.

Nadie sabe cómo funciona la paradoja de la obesidad, pero algunos han especulado que las personas con un peso adicional quizá tengan unas existencias extras de energía que pueden utilizar si se enferman de forma aguda, dijo Freeman.

Para probar esa teoría, los investigadores del Colegio Universitario de Londres siguieron la salud de 2,521 hombres y mujeres de 39 a 62 años de edad. Midieron el índice de masa corporal (un cálculo basado en el peso y la estatura), el colesterol, la presión arterial, el azúcar en sangre en ayunas y la resistencia a la insulina de cada participante, y les calificaron como una persona obesa o no obesa y sana o no sana.

Alrededor de una tercera parte de las personas obesas no tenían factores de riesgo de enfermedad crónica al inicio del estudio, y se calificaron como obesos sanos.

Pero con el tiempo, ese grupo comenzó a contraer factores de riesgo de enfermedad crónica. Tras diez años, alrededor del 40 por ciento se habían convertido en obesos no sanos, y a los 20 años el 51 por ciento habían caído en la categoría de no sanos, halló el estudio.

Las personas no obesas no sanas también contrajeron una mala salud con el tiempo, pero a un ritmo más lento. Tras dos décadas, el 22 por ciento se habían convertido en no sanos pero seguían delgados, y alrededor del 10 por ciento se habían convertido en obesos sanos o no sanos.

Solo el 11 por ciento de las personas que comenzaron como obesos sanos perdieron peso y se convirtieron en no obesos sanos, hallaron los investigadores.

Este estudio sugiere que las personas obesas al final contraen factores de riesgo como azúcar alto en sangre y colesterol malo que conducen a enfermedades crónicas y a la muerte, advirtieron Bell y Freeman.

"Mientras más tiempo es obesa una persona, más probable es que se produzcan daños", planteó Freeman. "Muy raras veces he visto personas que son obesas a largo plazo que no sufren de una afección que amerite tratamiento".

Bell dijo que los hallazgos plantean que las personas que son obesas deben tratar de perder peso, aunque no presenten ningún factor de riesgo en el presente.

"Todos los tipos de obesidad ameritan tratamiento, incluso los que parecen ser saludables, porque conllevan un riesgo alto de declive en el futuro", comentó.

Los hallazgos aparecen en una carta del 5 de enero en la revista Journal of the American College of Cardiology.

Una dieta rica en granos integrales podría alargar su vida

Los hallazgos se mantuvieron incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta el peso y la edad de las personas, y si fumaban o no



A lo largo del tiempo, comer con regularidad pan de trigo integral, avena u otros granos integrales podría alargar su esperanza de vida unos años, según concluye un estudio liderado por la Universidad de Harvard.

Los granos integrales son tan saludables que el riesgo de una persona de muerte prematura se reduce por cada porción añadida a la dieta diaria, según los hallazgos publicados en línea el 5 de enero en la revista JAMA Internal Medicine.

"Vimos evidencias claras de que cuantos más granos integrales se toman, menor es la tasa de mortalidad", dijo el Dr. Qi Sun, profesor asistente de nutrición de la Facultad de Salud Pública de la Harvard. "Cuando observamos el riesgo de muerte por enfermedades cardiacas, la asociación fue incluso más firme".

Los investigadores estiman que por cada porción de una onza (28 gramos) de granos integrales el riesgo general de una persona de muerte prematura se reduce en un 5 por ciento, y su riesgo de muerte por enfermedades cardiacas disminuye en un 9 por ciento.

Pero comer granos integrales no pareció afectar el riesgo de una persona de morir de cáncer, indicó el estudio.

El equipo de Sun basó sus hallazgos en los datos de dos estudios médicos a largo plazo que se remontan a mitad de los años 80 y que contaron con más de 118,000 enfermeros y profesionales sanitarios. En los estudios, se requirió a los participantes que rellenaran formularios sobre los alimentos y la dieta cada dos a cuatro años, que incluían preguntas sobre su ingesta de granos integrales.

Los granos cosechados frescos como el trigo, la cebada y la avena tienen 3 partes. Una cáscara externa que se llama salvado protege la semilla. El germen es el pequeño embrión que hay dentro de la semilla y que podría crecer hasta convertirse en una planta nueva. Y el endospermo (por mucho la parte más grande de la semilla) es el suministro potencial de alimento para que una planta nueva empiece a partir del germen.

Al refinar los granos para hacer harina procesada, los fabricantes normalmente apartan el salvado y el germen, dejando solamente el endospermo, rico en calorías. Pero los alimentos con granos integrales como la avena, las palomitas de maíz, el arroz integral, y el pan y los cereales integrales contienen las tres partes de la semilla.

A lo largo de 26 años, hubo 27,000 muertes de personas que participaron en los dos estudios, dijeron los investigadores.

Pero los investigadores hallaron que en el grupo en el que se comieron más granos integrales al día fallecieron un tercio menos de personas al día, en comparación con los que comieron la menor cantidad de granos integrales.

El estudio no se diseñó para determinar causalidad. Pero los beneficios para la salud se mantuvieron incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores que podrían afectar al riesgo de muerte de una persona, como la edad y el peso, y si fumaban o no.

Los que comían granos integrales "tenían hábitos más saludables que los que no comían granos integrales, pero nuestro modelo controla eso", indicó Sun.

¿Por qué podrían ser tan saludables los granos integrales? Según Sun, son ricos en fibra (principalmente del salvado) y la fibra ayuda a ralentizar la digestión y previene los aumentos peligrosos de los niveles de azúcar en la sangre. Además, tanto el salvado como el germen contienen una serie de vitaminas y minerales importantes, como la vitamina E y el magnesio, además de nutrientes como los antioxidantes, añadió Joan Salge Blake, dietista registrada y profesora clínica asociada de nutrición en la Universidad de Boston.

Sin el salvado y el germen, se pierde aproximadamente el 25 por ciento de las proteínas del grano, junto con al menos 17 nutrientes clave, según el Consejo de Granos Integrales (Whole Grains Council), un grupo defensor del consumidor si ánimo de lucro.

Los estudios también han mostrado que las personas se sienten más llenas cuando comen granos integrales, "de modo que podría ayudar con el tamaño de la cintura", dijo Blake, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

"El consenso hasta ahora es que probablemente no sea una sola cosa, sino una serie de cosas extraordinarias que trabajan en conjunción en los granos integrales de forma sinérgica para que se den los beneficios para la salud", dijo Blake.

Las actuales directrices estadounidenses animan a las personas a que tomen la mitad de sus granos diarios de fuentes de granos integrales, lo que equivale a unas tres porciones, dijo Blake.

Blake recomienda que las personas incluyan granos integrales en todas sus comidas, y posiblemente incluso en algunos refrigerios.

"Para llegar a esa sensación de satisfacción, es recomendable expandir el consumo de granos integrales a lo largo del día", señaló Blake. "Al comerlos a lo largo del todo el día, puede mantener la fibra y la saciedad, lo que ayuda a manejar mejor el peso".