miércoles, 2 de septiembre de 2015

El verano es el momento en que un mayor número de estudiantes universitarios prueban sustancias ilegales

Pero el uso ilegal de analgésicos tiende a empezar en invierno, según un estudio


Muchos estudiantes universitarios estadounidenses empiezan a experimentar con la bebida o las drogas en verano, pero el momento en que empiezan a tomar más medicamentos con receta de forma ilegal es en invierno, según un estudio gubernamental estadounidense.

"Estos hallazgos muestran que los estudiantes universitarios son vulnerables al consumo de sustancias en cualquier momento, y no solamente cuando no hay clases", comentó Kana Enomoto, administradora en funciones de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA) de EE. UU.

"Eso significa que los padres, los consejeros universitarios, los miembros de las facultades, el personal, los mentores y otras personas involucradas deben aprovechar cada oportunidad para hablar con los estudiantes universitarios sobre los riesgos del consumo de sustancias y dónde pueden acudir a pedir ayuda", añadió Enomoto.

Los investigadores analizaron los datos recogidos de estudiantes universitarios a tiempo completo, de 18 a 22 años de edad, entre 2002 y 2013. Encontraron que el 20 por ciento consumieron alcohol, marihuana u otras drogas ilegales.

El estudio encontró que 383,000 estudiantes usaban marihuana por primera vez cada año, un promedio de unos 1,000 al día. Pero el primer consumo de marihuana llegaba a su máximo en junio, con unos 1,500 nuevos usuarios al día.

Aproximadamente 450,000 estudiantes universitarios menores de edad empezaban a beber cada año, un promedio de unos 1,200 al día, según el estudio. Los investigadores reportaron que el inicio en el alcohol por parte de menores de edad también llegaba a su máximo en junio, con 1,883 estudiantes al día.

Pero el invierno era la estación en la que más estudiantes empezaban a consumir medicamentos con receta de forma ilegal, como los analgésicos (medicamentos como Oxycontin, Vicodin o Percocet) y los estimulantes (como Ritalin). Aproximadamente 251,000 estudiantes universitarios empezaban a usar de forma ilegal analgésicos cada año, un promedio de 700 al día. Pero la cantidad aumentó hasta los 850 al día en diciembre.

El uso ilegal de estimulantes siguió un patrón distinto, con un promedio de 400 nuevos usuarios en edad universitaria al día. Pero esa cifra aumentaba hasta más de 500 al día en noviembre, diciembre y abril, con un máximo de 585 al día en noviembre, según los hallazgos.

Muchos exámenes universitarios trimestrales o finales se realizan en esos 3 meses, lo que sugiere que algunos estudiantes empiezan a consumir estimulantes ilegalmente porque creen que les ayudarán con los exámenes, según la SAMHSA.

No hay pruebas de que el uso ilegal de estimulantes mejore el rendimiento académico, y dicho uso puede conllevar riesgos graves para la salud, advirtió la agencia.

El informe también halló que los momentos en que más estudiantes universitarios empiezan a fumar cigarrillos son en junio, septiembre y octubre.


En Estados Unidos se ofrece una comida más saludable en las escuelas, según el gobierno federal

Los estudiantes toman más frutas y más verduras, y menos sal


La mayoría de las escuelas estadounidenses ofrecen una comida más saludable que proporciona más fruta y verdura, más granos integrales y menos sal, según un estudio reciente del gobierno.

"Las comidas en las escuelas son más saludables ahora que nunca. Hemos hecho un verdadero avance, pero se puede hacer mucho más para que los niños estadounidenses se decidan por unas opciones alimentarias que les ayuden a estar sanos toda la vida", comentó el Dr. Tom Frieden, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Dado que los estudiantes consumen casi la mitad de sus calorías diarias en la escuela, las comidas de la escuela son una fuente importante de nutrición para los niños, indicó la agencia.

Los investigadores de los CDC observaron los datos recogidos a lo largo de 14 años para ver si las escuelas están implementando los estándares nutritivos publicados por el Departamento de Agricultura de EE. UU. en 2012. Los investigadores hallaron un aumento significativo en la cantidad de escuelas que proporcionan comidas saludables.

Por ejemplo, en 2014, más del 90 por ciento de las escuelas ofrecían granos integrales cada día en el desayuno y en el almuerzo. Se ofrecían dos o más verduras en el 79 por ciento de las escuelas, un aumento frente a aproximadamente el 62 por ciento en 2000. Y las escuelas que ofrecían dos o más frutas aumentaron desde más o menos un 68 por ciento en 2000 hasta el 78 por ciento en 2014.

Más del 30 por ciento de las escuelas ofrecían bares de ensalada de autoservicio, y el 54 por ciento de las escuelas que preparaban sus comidas en sus instalaciones usaban verduras frescas o congeladas en lugar de verduras enlatadas. Las escuelas que usaban verduras enlatadas bajas en sodio en lugar de verduras enlatadas regulares aumentaron desde más o menos el 10 por ciento en 2000 hasta casi el 52 por ciento en 2014.

Además, casi dos terceras partes de las escuelas están usando aderezos en lugar de sal frente al 33 por ciento en 2000. Y el porcentaje de escuelas que usan recetas bajas en sal o que han reducido la cantidad de sal en las recetas se duplicaron entre 2000 y 2014.

El estudio fue publicado el 27 de agosto en la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.

"Nos alegramos de que haya más escuelas que estén ofreciendo una variedad de frutas y verduras, y que estén encontrado modos de reducir el contenido de sodio en las comidas escolares", dijo en el comunicado de prensa la autora principal, Caitlin Merlo, científica de la salud de la Rama de Salud Escolar de los CDC.

La sal es cloruro de sodio. Demasiada sal provoca que el cuerpo retenga el agua, lo que supone una carga adicional para el corazón y los vasos sanguíneos, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

"Las escuelas juegan un papel crítico en la demostración y en el refuerzo de las conductas alimentarias saludables al asegurarse de que haya alimentos y bebidas nutritivos y atractivos y que se ofrezcan a los estudiantes", explicó Merlo. "Esto es particularmente importante porque los patrones de alimentación de los niños llegan hasta la edad adulta".

A pesar de los hallazgos esperanzadores de este estudio, se puede hacer mucho más para conseguir que los estudiantes coman más frutas y verduras, y reducir la cantidad de sal en los alimentos de la escuela, dijeron los investigadores.

La obesidad en la infancia (el resultado de unos malos hábitos de alimentación y la inactividad) ha aumentado en más del doble entre los niños y en más del cuádruple entre los adolescentes en los últimos 30 años, según los CDC.


La hermana mayor tiene un riesgo más alto de obesidad, plantea un estudio

Los investigadores sugieren que las primogénitas podrían tener menos flujo sanguíneo y nutrientes en el útero


Las primogénitas son más propensas a tener sobrepeso o ser obesas en la adultez que sus hermanas más jóvenes, sugieren los resultados de un estudio reciente.

Las primogénitas tenían un 29 por ciento más de probabilidades de tener sobrepeso y un 40 por ciento más probabilidades de ser obesas que sus hermanas nacidas en segundo lugar, dijeron los investigadores. Además, las primogénitas también eran ligeramente más altas.

"Este es el cuarto estudio que hemos realizado para caracterizar los riesgos de las primogénitas, en cuatro poblaciones distintas", dijo el investigador líder, el Dr. Wayne Cutfield, profesor de endocrinología pediátrica del Instituto Liggins de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda.

"Si se observan los riesgos de salud de las primogénitas, se encuentra que son más resistentes a la insulina que las que nacen luego, lo que es un factor de riesgo para la diabetes, y tienen una presión arterial más alta que las que nacen después", señaló.

Pero el nuevo estudio es observacional, de forma que no se pueden sacar conclusiones definitivas sobre la causalidad entre el orden de nacimiento y el peso que se tiene más adelante, apuntó Cutfield.

Aún así, Cutfield cree que esos riesgos podrían deberse a que llega menos sangre de la madre a la placenta en el primer embarazo que en los posteriores, porque los vasos sanguíneos son más estrechos en el primer embarazo.

Además, las recién nacidas tienden a pesar menos que las nacidas luego, lo que podría ser un resultado de que menos nutrientes lleguen al primer feto, planteó.

A medida que las familias se han hecho menos numerosas, las primogénitas conforman una mayor parte de la población, lo que podría explicar parte de la epidemia de obesidad, sugirió. "Es un factor contribuyente pequeño, no grande", según Cutfield.

Dijo que saber el riesgo de salud de ser primogénita es útil porque permite a las primogénitas tomar decisiones sobre su estilo de vida. Tener un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de obesidad, hipertensión y diabetes, apuntó.

"Ser primogénita se asocia con unos riesgos menores de salud", dijo Cutfield. "No quiero que las primogénitas crean que se harán obesas o contraerán diabetes o hipertensión. Se trata de un factor de riesgo, y el riesgo de contraer una enfermedad es una combinación de factores de riesgo, no un factor de riesgo solo", explicó.

El informe aparece en la edición en línea del 26 de agosto de la revista Journal of Epidemiology & Community Health.

Usando el Registro Sueco de Nacimientos, el equipo de Cutfield recolectó datos sobre las chicas nacidas entre 1973 y 1988 que estuvieron embarazadas entre 1991 y 2009. Hubo datos completos de más de 13,000 parejas de hermanas, un total de poco menos de 27,000 mujeres.

Los investigadores anotaron que los hallazgos de este estudio corroboran estudios anteriores que han mostrado un vínculo entre un mayor peso y una mayor estatura entre los hombres primogénitos.

El Dr. David Katz, presidente del Colegio Americano de Medicina del Estilo de Vida (American College of Lifestyle Medicine), dijo que "este estudio establece una asociación en las mujeres, ya vista en los varones, entre las probabilidades de obesidad en la adultez y el orden de nacimiento, pero debido a su diseño no puede afirmar con certeza que esa asociación exista".

Quizá los primogénitos no estén tan bien nutridos en el útero, o se nutran en exceso en la niñez temprana. Tal vez haya factores vitales estresantes exclusivos de ser el hijo primogénito que tengan que ver de alguna forma, sugirió.

Algunos factores relacionados con la obesidad no son asunto de decisiones individuales: nadie elige su orden de nacimiento. Este estudio nos hace considerar aspectos de la obesidad que no se relacionan con la responsabilidad personal, afirmó Katz.

Ser primogénito podría tener un rol pequeño en la obesidad, pero la epidemia de obesidad es en gran medida una consecuencia de la obsesión de la sociedad con los alimentos malsanos y un estilo de vida sedentario, advirtió Katz.

"El orden de nacimiento no es un factor de riesgo modificable, pero un ambiente obesogénico y un estilo de vida incompatible con el control de peso y la mejora de la salud sí lo son", enfatizó. "Como siempre, nuestra atención debe dirigirse en esa dirección".


martes, 1 de septiembre de 2015

La hormona del crecimiento podría reducir las probabilidades de fracturas en las mujeres mayores

Pero los investigadores señalan que el alto costo y la necesidad de ponerse las inyecciones en una clínica hacen que sea un tratamiento poco probable para la osteoporosis



Las mujeres mayores con osteoporosis podrían obtener beneficios duraderos de unos cuantos años tomando la hormona del crecimiento, sugiere un nuevo ensayo de tamaño reducido.

Los investigadores encontraron que cuando las mujeres con esta enfermedad, que reduce la masa ósea, tomaban la hormona del crecimiento durante tres años, su riesgo de fractura seguía siendo reducido siete años más tarde. Antes de entrar al estudio, el 56 por ciento de las mujeres habían sufrido una fractura ósea. Durante el periodo de diez años del estudio, el 28 por ciento sufrieron una fractura.

Pero en el estudio, que aparece en la edición en línea del 27 de agosto de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, solo participaron 55 mujeres que usaron hormona del crecimiento.

Y unos expertos dijeron que es poco probable que se convierta en un tratamiento aprobado para la osteoporosis en un futuro próximo.

Aún así, los resultados son "bastante emocionantes", dado que muestran un efecto sostenido sobre el riesgo de fractura de las mujeres, comentó el Dr. Jerome Tolbert, endocrinólogo de Mount Sinai Beth Israel, en la ciudad de Nueva York.

"La osteoporosis es un problema grave, y necesitamos hacer un mejor trabajo en su prevención y tratamiento", dijo Tolbert, que no participó en el estudio.

Pero se necesita más investigación antes de que la hormona del crecimiento pueda convertirse en una opción de tratamiento. "¿Necesitamos más estudios para confirmar la seguridad y efectividad? Sí, los necesitamos", señaló Tolbert.

En los Estados Unidos, aproximadamente 52 millones de personas tienen una masa ósea baja o una osteoporosis en toda regla, según la National Osteoporosis Foundation. Y entre las mujeres mayores de 50 años, más o menos la mitad sufrirán una fractura debido a la reducción ósea.

Hay varios medicamentos que protegen a los huesos que pueden reducir ese riesgo de fracturas, incluyendo bifosfonatos como Actonel, Boniva y Fosamax, y también genéricos; los fármacos inyectables denosumab (Prolia) y teriparatida (Forteo); y el raloxifeno (Evista), una pastilla que tiene un efecto parecido al estrógeno sobre los huesos.

Una revisión reciente encontró que, en general, los fármacos reducen el riesgo de fracturas de la columna entre un 40 y un 60 por ciento. También aminoran el riesgo de otras fracturas óseas, incluyendo las fracturas de cadera, entre un 20 y un 40 por ciento.

Pero aunque existen muchas opciones, Tolbert dijo que podía prever "un lugar para la hormona del crecimiento".

Lo "interesante", añadió, fue que en este ensayo solo se tuvo que tomar por un periodo finito, y no de forma continua. Es una ventaja potencial, dijo.

Ahora mismo, la hormona del crecimiento solo está aprobada para tratar unas pocas afecciones médicas, como la deficiencia de hormona del crecimiento en niños y adultos.

No está aprobada para remediar el declive normal en la hormona del crecimiento que sucede al envejecer. Pero algunas "clínicas de la longevidad" han estado promoviendo la hormona del crecimiento como una fuente de juventud que puede aumentar el músculo, reducir la grasa y mejorar el vigor en los adultos que envejecen, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.

En las mujeres con osteoporosis, la hormona del crecimiento de hecho sí estimula la formación ósea, según la Dra. Emily Krantz, investigadora líder del nuevo estudio.

También puede mejorar la masa muscular y el equilibrio, lo que podría ayudar a las mujeres a evitar las caídas, dijo Krantz, del Hospital Sodra Alvsborgs en Boras, Suecia.

Pero también hay riesgos. Según la FDA, los efectos secundarios de la hormona del crecimiento incluyen la retención de fluidos, el dolor articular y muscular, y un colesterol y un azúcar en sangre elevados. También hay preocupaciones sobre un potencial vínculo con el riesgo de cáncer.

Pero en este ensayo, hubo pocos efectos secundarios, según Krantz. Algunas mujeres tuvieron inflamación en las manos y en los pies, pero no hubo efectos duraderos sobre los niveles de azúcar en sangre o de colesterol.

Los hallazgos se basan en 80 mujeres con osteoporosis que se asignaron al azar a recibir inyecciones diarias de hormona del crecimiento o de un placebo durante 18 meses. Tras ese periodo, el grupo de la hormona continuó con el tratamiento durante 18 meses más. Todas las mujeres tomaron calcio y vitamina D.

El equipo de Krantz también comparó al grupo del estudio con una muestra aleatoria de 223 mujeres de la misma edad que al principio no tenían osteoporosis. Durante diez años, la tasa de fracturas óseas en ese grupo aumentó del 8 al 32 por ciento.

Por el contrario, en las pacientes del estudio la tasa de fractura se redujo a la mitad con el tiempo, del 56 al 28 por ciento.

Tolbert afirmó que ese declive es "bastante notable".

Pero no está claro qué parte del crédito es para la hormona del crecimiento. No hubo una diferencia significativa en las tasas de fracturas entre las mujeres que usaron la hormona y las que usaron un placebo. Y parte del beneficio, según el equipo de Krantz, podría deberse a una concienciación sobre la prevención de las caídas y otros fármacos que algunas mujeres tomaron durante el seguimiento de siete años.

Y en el "mundo real" hay barreras prácticas contra el uso de la hormona del crecimiento para la osteoporosis, incluyendo su alto costo.

Krantz reconoció que "es poco probable que se use [para la osteoporosis] en un futuro próximo, porque el tratamiento es muy caro y tiene que ser supervisado en una clínica especializada".

Krantz dijo que su equipo no planifica un ensayo de mayor tamaño, pero que seguirá dando seguimiento a las pacientes que ya han recibido la hormona del crecimiento.


Se observan aumentos en la longevidad en todo el mundo

Datos de 188 países muestran que ahora la esperanza de vida promedio es de unos 71 años


La duración promedio de la vida de las personas de todo el mundo ha aumentado en más de seis años desde 1990, y la esperanza de vida sana ha aumentado en más de cinco años, según un informe reciente.

El análisis de los datos de 188 países encontró que la esperanza de vida de ambos sexos aumentó de poco más de 65 años en 1990 a 71.5 años en 2013, mientras que la esperanza de vida sana aumentó de casi 57 años a poco más de 62 años.

Los hallazgos sobre la esperanza de vida sana frente a la esperanza de vida total significan que las personas están viviendo más años con enfermedades y discapacidades, según los autores del estudio, que aparece en la edición del 27 de agosto de la revista The Lancet.

"El mundo ha hecho grandes avances en la salud, pero ahora el desafío es invertir en encontrar formas más efectivas de prevenir o tratar las principales causas de enfermedad y discapacidad", planteó en un comunicado de prensa de la revista el autor del estudio, Theo Vos, profesor del Instituto de Mediciones y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, en Seattle.

En 2013, Japón tenía la mayor esperanza de vida sana (73.4 años), mientras que Lesoto, en el sur de África, tenía la más baja (42 años).

Otros países con las esperanzas de vida sana más altas fueron Andorra, Canadá, Chipre, Francia, Islandia, Israel, Italia, Singapur y Corea del Sur.

Entre los otros países con las esperanzas de vida más baja estuvieron Afganistán, Chad, la República de África Central, Guinea-Bissau, Mozambique, Sudan del Sur, Suazilandia, Zambia y Zimbabue.

El aumento en la esperanza general de vida se debe a declives significativos en la enfermedad y la muerte provocadas por el VIH/SIDA y la malaria, dijeron los investigadores, junto con avances importantes en la lucha contra las enfermedades infecciosas, las deficiencias nutricionales, y los problemas de salud de las madres y los bebés.

En 2013, las principales causas de la pérdida de la salud en todo el mundo fueron la enfermedad cardiaca, las infecciones respiratorias inferiores, el accidente cerebrovascular, el dolor lumbar y de cuello, las lesiones por accidentes en las carreteras, la diarrea, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las complicaciones del parto prematuro, el VIH/SIDA y la malaria.

La pérdida de la salud por el VIH/SIDA aumentó en más de un 341 por ciento entre 1990 y 2013, pero se redujo en casi un 24 por ciento desde 2005 debido a un enfoque internacional en combatir la enfermedad, encontró el estudio.


Vinculan los antibióticos con el riesgo de diabetes tipo 2

Los investigadores no saben si los fármacos señalan que la enfermedad se está desarrollando, o si contribuyen a ella


Tomar antibióticos podría aumentar el riesgo de contraer diabetes tipo 2, sugiere una investigación reciente.

Investigadores daneses encontraron que las personas con diabetes tipo 2 tendían a tomar más antibióticos en los años anteriores al diagnóstico que los daneses que no sufrían de la afección.

"Los pacientes de diabetes tipo 2 se exponen en exceso a los antibióticos en comparación con las personas de control emparejadas sin diabetes", dijo el investigador del estudio, el Dr. Kristian Hallundbaek Mikkelsen, estudiante doctoral de medicina del Centro de Investigación sobre la Diabetes del Hospital de Gentofte y la Universidad de Copenhague.

"La exposición excesiva se observa después, además de 15 años antes, del diagnóstico de diabetes tipo 2", apuntó Mikkelsen.

Aunque los investigadores descubrieron una asociación entre el uso de antibióticos y la diabetes tipo 2, es importante indicar que no establecieron una relación causal directa.

Para el estudio, los científicos compararon las recetas de antibióticos surtidas por más de 170,000 daneses con diabetes tipo 2 y por unos 1.3 millones de otros adultos entre 1995 y 2012. Los hombres y las mujeres se identificaron usando los expedientes de los registros sanitarios nacionales.

Los individuos diagnosticados con diabetes tipo 2 surtieron en promedio 0.8 recetas de antibióticos al año, frente a 0.5 al año entre los que no contrajeron diabetes. Los investigadores encontraron que mientras mayor era la cantidad de recetas, más probabilidades había de que esas personas sufrieran de diabetes tipo 2.

Las personas con diabetes tipo 2 no producen suficiente hormona insulina, o la insulina no funciona bien para eliminar el azúcar de la sangre. Unos 29 millones de estadounidenses tienen diabetes tipo 2, que aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca y otros problemas.

El estudio aparece en la edición en línea del 27 de agosto de la revista Journal of Clinical Endocriniology & Metabolism.

Los que tomaban antibióticos, independientemente del tipo, tenían un 50 por ciento más de probabilidades de recibir un diagnóstico de diabetes si habían surtido cinco o más recetas, en comparación con los que habían surtido una o ninguna, dijo Mikkelsen. Los antibióticos de espectro estrecho como la penicilina V conferían un riesgo ligeramente más alto que los antibióticos de amplio espectro.

No está claro qué provoca el aumento en el riesgo de diabetes, apuntó Mikkelsen. Es posible que la afección se desarrolle con el tiempo, aumentando el riesgo de infección (y la necesidad de antibióticos) antes de un diagnóstico real de diabetes, planteó. O quizá las infecciones repetidas de alguna forma aumenten el riesgo de diabetes, o la exposición a los antibióticos aumente las probabilidades.

Investigaciones en animales han encontrado que los antibióticos podrían cambiar las bacterias intestinales y afectar el metabolismo del azúcar y de la grasa, señaló Mikkelsen. "También se ha sugerido que ciertas bacterias intestinales podrían contribuir a que la capacidad de metabolizar el azúcar sea más baja, tal y como se ve en las personas con diabetes", añadió.

Los hallazgos no son sorprendentes, según la Dra. María Peña, directora del Centro de Gestión del Peso del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. Se ha especulado sobre el rol de la flora intestinal y los antibióticos en el desarrollo de la diabetes, dijo.

"Quizá las personas que contraen diabetes estén predispuestas a contraer infecciones", planteó. Otra teoría es que la infección modifica las bacterias intestinales, o microbioma, y que eso conduce a la obesidad, un factor de riesgo de la diabetes, comentó.

¿Cuál es su consejo? "Tenga cuidado con el uso de antibióticos", dijo Peña. Tómelos solo cuando sea necesario y un médico los recomiende.


Apenas uno de cada cinco chicos adolescentes homosexuales recibe una prueba del VIH

Las tasas son mucho más altas en los que tienen a partir de 18 años, señalan los investigadores


Los chicos adolescentes homosexuales son mucho menos propensos a hacerse la prueba del VIH que los hombres homosexuales de más edad, informan unos investigadores.

Los investigadores encuestaron a más de 300 chicos adolescentes gais y bisexuales de 14 a 18 años de edad en todo Estados Unidos. Apenas uno de cada cinco se había hecho en algún momento la prueba del VIH, una tasa significativamente más baja que entre los hombres gais y bisexuales de más edad, anotaron los investigadores.

Por ejemplo, un estudio de 2008 patrocinado por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. entre hombres homosexuales encontró que el 75 por ciento de los que tenían 18 y 19 años de edad se habían hecho la prueba del VIH.

Las barreras importantes que impiden que los adolescentes se hagan la prueba del VIH son no saber dónde acudir a hacerse la prueba, preocupaciones sobre que los reconozcan en un centro de pruebas, y creer que no se infectarán, dijeron los investigadores de la Universidad de Northwestern.

"Comprender las barreras contra las pruebas ofrece información esencial para intervenir, para poder ayudar a los hombres jóvenes a hacerse la prueba", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Northwestern el primer autor del estudio, Gregory Phillips II, profesor asistente de investigación de ciencias médicas sociales en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad, en Chicago. Phillips también es investigador del Programa de Salud y Desarrollo LGBT IMPACT de la facultad.

La incidencia de nuevas infecciones de VIH está en aumento entre los hombres gais y bisexuales jóvenes, apuntó en el comunicado de prensa el investigador principal del estudio, Brian Mustanski, profesor asociado de ciencias médicas sociales y director de IMPACT.

"Las pruebas son esenciales porque pueden ayudar a los que obtengan un resultado positivo a recibir una atención médica que salva vidas. El tratamiento efectivo también puede ayudar a prevenir que transmitan el virus a otros", añadió.

Las pruebas de VIH entre los chicos adolescentes gais y bisexuales se pueden aumentar al facilitar que encuentren centros de pruebas a través de programas de mensajes de texto o en línea, y ubicando los centros de pruebas en las escuelas, añadieron los investigadores.

"Ofrecer pruebas en las escuelas normalizaría el proceso", dijo Phillips. "Si hay una presencia constante de centros de pruebas en las escuelas, las pruebas se estigmatizarían menos. También aumentaría el conocimiento sobre el proceso de la prueba, haciéndolo menos terrorífico".

El estudio aparece en la edición del 26 de agosto de la revista Journal of Adolescent Health.